lunes, 24 de mayo de 2010

HABITACIÓN EN ROMA

Machotes del mundo: si vais al cine buscando el morbo de ver a dos tías enrollarse, os desaconsejo esta película. Sus imágenes me han puesto tan cachondo como un episodio de Los Pitufos. No es que las chicas no sean monas. Es más, se puede decir que están buenas. Lo que ocurre es que casi dos horas contemplando su desnudez es equiparable a un documental de la dos. Falta Rodríguez de la Fuente narrando sus orgasmos, que tampoco son nada del otro mundo.

Habitación en Roma entretiene, que ya es mucho para una trama que se desarrolla en un único escenario. Dos mujeres, una lesbiana y la otra a punto de contraer matrimonio con el hombre de su vida, se dejan seducir por una pasión que las arrastra al goce y a la confidencia.

No sé cómo caerá esta película en el ambiente gay. Espero que mal. Se pinta el lesbianismo casi como una desviación provocada por los malos rollos que las protagonistas han tenido con hombres. La rusa con su padre, porque toca a su hermana gemela en vez de a ella (sin comentarios); la española con un árabe que sólo quiere dejarla preñada.
Sin duda, el peor defecto de la película es la falta de verosimilitud. ¿Cómo una mujer satisfecha con su sexualidad, enamorada de su pareja y que detesta a las lesbianas se desnuda alegremente y cae sin apenas remordimientos en los brazos de otra mujer? Vamos, que parece tortillera de toda la vida.
Lo que me cautivó fue la música y la soberbia interpretación de Elena Anaya ante la inminente separación de la pareja. Todo ello unido a sus logros estéticos, como el rollo de Döner Kebab en la bañera o la flecha de Cupido.

lunes, 17 de mayo de 2010

ROMANTICISMO




















Presumía de ser el mejor amante del mundo. Y puede que fuera cierto. Juzguen ustedes.
Se tiró mordisqueándome un pezón más de media hora.
Cuando, al borde de la desesperación, le dije: “¿Follamos o qué?”, él, inopinadamente, rompió a llorar y me reprochó mi falta de romanticismo.
Pareció calmarse un poco cuando le acaricié el pelo, la nuca, la espalda... Pero se me fue la mano y le toqué el culo. Entonces se vistió a toda prisa diciendo: “Ya no me quieres. Sólo te interesa mi cuerpo”. Y se largó dando un portazo.



Finalista del I Certamen de Microrrelato Erótico-Romántico Artgerust.

domingo, 16 de mayo de 2010

FINALISTA DE UN CONCURSO DE MICROS ERÓTICOS

Alicia me animó a presentarme a este certamen. Acabo de saber que soy uno de los 100 finalistas, lo cual significa que Romanticismo, el micro con el que concursaba, será publicado en una antología.

Es para celebrarlo y lo haré. Se presentaron más de 1000 microrrelatos, algunos de gente que conozco y admiro. Estoy seguro de que el libro va a ser orgásmico y de que mucha gente se ahorrará unos euros en psicoanalistas.

Esto demuestra que hay que escuchar las provocaciones de los amigos. Sobre todo, las de aquellos que te conocen.

martes, 11 de mayo de 2010

RESTAURANTES ASESINOS

Celebrábamos el segundo cumpleaños de mi hija. Mis padres, mi mujer y yo nos comíamos las uñas de excitación ante lo que suponíamos un restaurante especial. Lo que ignorábamos era que tanto el cocinero como las camareras eran gente sádica.

Al principio todo fue bien. Entradas de embutidos ibéricos, calamares y cosas por el estilo. Mis padres comían pan y mi hijo directamente no comía, asqueado ante la visión de aquellas tapas mediocres. Los niños de cinco años son unos visionarios.

El acabose llegó con los llamados “Huevos del Capitán”. Con todos mis respetos, había que tener estómago para comerse aquellas dos sartenes de huevos fritos con patatas. Y aquello era sólo el aperitivo. Más tarde, llegó un abominable revuelto de morcilla, una ensalada de atún ahogado en aceite…

Lo más divertido era el mohín de desprecio de la camarera porque no repelábamos los platos. ¡Que no somos muertos de hambre, señora!

Realizamos unas flexiones mientras llegaba el siguiente manjar y doy fe de que me vi obligado a llamar a la calma y la serenidad para que mi familia no huyera despavorida ante semejante exageración. Cuando trajeron el plato fuerte, los que tuvieron que sujetarme fueron ellos. ¿Lo adivinan? Más patatas fritas con carne de ternera.

El postre pudo habernos costado el hospital de no ser porque en ese entrañable sitio no admiten a los borrachos. Y es que tras varias botellas de vino y los correspondientes chupitos éramos pura desconexión. A mi madre, para que pagara el festín romano, tuvimos que hacerle el boca a boca.

Querido suegro: no hay huevos fritos con patatas como los tuyos. Ay, qué dolor de tripa.

domingo, 2 de mayo de 2010

PABLO CARBONELL Y SU MADRE























Cuando Pablo Carbonell escribió “Mamá” era el líder de un provocador grupo llamado Toreros Muertos. Siempre me he preguntado qué haría aquella madre al escuchar esa letra edípica, si desheredaría a Pablo, si lo llamaría por teléfono para echarle la bronca, si se encerraría en casa con el sombrío presentimiento de que había parido a un anormal.

Lo único que tengo claro es que el chico se quedó a gusto. Lo que se dice la mar de relajado.

Años después, se dejaría de pajas mentales y trataría de redimirse con una canción, esta vez sí, propia de una madre. Se llamó “La madre”, cómo no, y la incluyó en el disco en vivo Rock and Roll alimaña (18 chulos records, 2004).

Sin embargo, para mi gusto, no logró captar en esta última canción como en “Dejadme llorar” el difícil mundo de las relaciones entre madres e hijos. Ahora, eso sí, consiguió que su madre le dirigiera la palabra por primera vez en años para expresarle toda emocionada: "Cabrón".



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