miércoles, 26 de enero de 2011

PONGA UN CHARLI EN SU VIDA























Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma.

Esto es lo que debió de plantearse Maribel Romero Soler antes de escribir Charli y los cinco peligros (Edimáter, 2010). Porque construir una novela infantil con las cualidades de una videoconsola (armas, peligros, pantallas…) no es sólo una genialidad, es hablar el mismo idioma que los chavales del siglo XXI.

Narrada desde el punto de vista de un niño de nueve años, la autora recrea el mundo de la infancia mediante un lenguaje ágil y sencillo, hasta el punto de que se permite gastar algunas bromas que hacen muy amena la lectura: «Les di pan con chocolate y les encantó, aunque también comieron queso, salchichón y patatas fritas. ¡Les gusta todo! Seguro que mi madre, en alguna ocasión, querría que yo fuera paloma».

En esencia, todos somos un poco Charli. Somos como Indiana Jones en busca del Arca perdida. Nos enfrentamos a peligros reales o imaginados, el más terrible de los cuales es la declaración de la renta. Sin embargo, en el camino aprendemos que el mayor tesoro es el amor por la lectura, el respeto por los animales y la naturaleza, el cariño por la familia. Sin olvidar, por supuesto, que debemos confiar en nuestras armas.

Quizás no convenzan estos sutiles tesoros a un niño. Por eso, Maribel Romero anuncia ya una segunda parte de Charli. Será porque nos ha dejado con la miel en los labios.

miércoles, 19 de enero de 2011

LO QUE FUE Y LO QUE SERÁ

Si 2009 fue el año de la locura de publicar el primer libro, 2010 ha sido el año de disfrutar escribiendo sin que nada ni nadie me moleste. Un auténtico lujo.

De todas formas, no he estado solo en este oficio de gusano. Gracias al blog he compartido éxitos y fracasos con otros escritores. Emilio Porta, Aster Navas, Maribel Romero, Mari Carmen Azcona y Alicia han sido el motor de muchos artículos, reseñas o microrrelatos.

El 2010 ha sido el año de presentarme a concursos literarios como un bellaco. Fui finalista de un concurso erótico con el microrrelato “Romanticismo”, que se puede leer en el libro 100 Microrrelatos erótico-románticos. También tuve el placer de colaborar en el número 11 de la revista digital Tirano Banderas, que publicó mi relato “Alevosía” en el anuario de la misma.

Recuerdo con especial cariño mi visita a la ONCE de Alicante y la tertulia que se organizó en la biblioteca de Liuva. Son reuniones que me dieron tablas en el difícil mundo de la oralidad.

El 2011 es el año en el que terminaré mi nuevo libro de cuentos, en mi línea irónica, pero con un mayor desarrollo de las tramas.

Navegando por internet, me encontré un día nada más y nada menos que con el escritor argentino Ernesto Sábato, autor de la novela El túnel. Como dice mi amigo José Ángel Ordiz, merece la pena escribir sólo por la gente que conoces.


miércoles, 12 de enero de 2011

EL FUEGO FATUO DEL PITILLO

Esther Planelles Arráez, una escritora con mucho talento
y asidua tertuliana de la biblioteca de Liuva, publica este microrrelato en el periódico 20 minutos (10-01-2011).


En todo el orbe no existía soberano más sabio y justo que el gran Rey Fuego; sus edictos eran acatados, y sus deseos, complacidos. Nada ni nadie osaba contradecirle, nadie ni nada detendría jamás el elegante gesto de su real mano.

Una tarde, durante el transcurso de una degustación de café, un ascua ingenua se atrevió a chisporrotear ante los morros del ardiente Rey; ¡semejante ultraje era imperdonable! La condena, irrevocable: ¡extinción bajo las aguas pestilentes! La rea de muerte fue conducida, sin demora, al pantano Pestilente y ejecutada tras la última exhalación crepuscular.
Dos regios días pasaron sin luto ni disgusto, pero la tercera noche del tercer día, el soberbio soberano recibió la desagradable visita del espectro del pantano. El muy bellaco flameaba sobre el Trono de Volutas embistiendo y chamuscando a su noble alteza; en un arrebato de furia, el Rey Fuego alzó su real cetro y atravesó al infame demonio.
De todos es sabido que no se pueden cazar moscas a pedradas, ni apagar fuegos fatuos a garrotazos –por muy reales que sean–; el espectro, pues, descargó su ira sobre los súbditos del Rey lanzándoles una plaga de pestilencia pulmonar. Y como sin vasallos no hay reino, el rey fatuo quedó consumido por la venganza de un fuego fatuo mancillado.

miércoles, 5 de enero de 2011

BAKUGAN


















—Será un Bakugan —ha dicho un amigo, también separado.
—No, no, te juro que ha pedido para Reyes una Bakugan, y puntualiza: del género hembra.
La dependienta de la juguetería, a la que conozco desde hace años, se ha reído de la ocurrencia de mi hijo. Luego, sin apartar la vista de mí, ha comentado como el que no quiere la cosa:
—Mi hija ha pedido exactamente lo mismo, pero a la inversa.



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