lunes, 31 de octubre de 2011

HALLOBLOGWEEN


BRUTAL DELICADEZA
Con treinta y siete años recién cumplidos, a mi novia le siguen saliendo unos granos horriblemente purulentos. Por eso, he tomado la iniciativa de abrirle los poros con un punzón. Está la mar de contenta.




*Fotograma de la película La máscara del demonio (Mario Bava, 1960).

martes, 25 de octubre de 2011

DE CHARLA


















Voy a presumir un poco: el otro día estuve tomando café con la escritora ilicitana Maribel Romero.

No voy a entrar en detalles sobre el encuentro; eso pertenece a nuestra esfera privada. Sin embargo, captó poderosamente mi interés una palabra que Maribel empleó y, pese a conocer la respuesta, no pude evitar la tentación de consultar para asegurarme: «¿Se dice “imprimido” o “impreso”?». Ella contestó con la amabilidad que la caracteriza: «Creo que es correcto de las dos formas».

No pocas veces, habréis oído a alguien que pretende dárselas de culto regañar a otro en estos términos: «¡“Imprimido” nooooooo; se dice “impreso”!».

Esto es un falso mito, una especie de perversión ortográfica. Como bien apunta Maribel, y ratifica la Real Academia Española, el participio de "imprimir" se puede hacer de las dos maneras: "imprimido" o "impreso". Va en gustos.

Personalmente, prefiero decir «he imprimido el cuento de Blancanieves». Me parece más natural.
No obstante, como le ocurre a Alicia, nunca sustituiría «una novela impresa por el mejor ebook del mundo».


martes, 11 de octubre de 2011

COLUMPIO ASESINO

















Recuerdo que Alfonso y yo navegábamos por la red cuando tropezamos con un concierto en Alicante de un grupo llamado El Columpio Asesino. «¡Vaya con el nombrecito!», pensamos en voz alta. Luego pinchamos en «Toro», el videoclip que ilustraba la noticia. De éste nos llamaron la atención dos cosas: el desenfado de las letras y lo pegadizo de la música. De hecho, nos dimos un atracón a reír con el fragmento «yo te pintaré un bigote / necesito un buen azote».
            
«Toro» es uno de los nueve cortes de Diamantes (Mushroom Pillow, 2011), el cuarto disco de los pamploneses El Columpio Asesino. Componen una música inclasificable que va desde el rock al punk, con un estilo muy personal donde mezclan la electrónica y los sintetizadores. No es de extrañar que la estética de «Toro» sea muy oscura y ochentera, inspirada en grupos como Depeche Mode, los padres del rock electrónico. Sus letras hablan de incomunicación y de alejarse de estereotipos.

Ahora no me puedo despegar de escucharlos. Eso por reírme. Alimentarán el gótico que lleváis dentro, con un toque de simpatía. Lo mejor de la escena musical independiente.


sábado, 1 de octubre de 2011

KAF CAFÉ

















Los pasados 22, 23 y 24 de septiembre presenté en Valencia tres novelas de la editorial Atlantis: El vínculo de Noah, de Francisco Puchades; El cazador de zombis, de Javier Guillén; y Asesinos invisibles, de Chelo Rodríguez. Los actos tuvieron lugar en el emblemático Kaf Café, un rincón bohemio que atesora en sus estanterías cientos de libros antiguos, recordándonos que la literatura y la gloria pocas veces fueron de la mano.

Mi mujer y yo llegamos a Valencia con el tiempo justo para la presentación de El vínculo de Noah. Charlé unos minutos con Francisco Puchades, que me confesó que por deferencia a la editorial madrileña había preparado su discurso en castellano. No podía saber que soy alicantino y que, por consiguiente, entiendo perfectamente el valenciano.

Sebastián, el dueño del Kaf Café, se acercó a saludarme. Su acento uruguayo es terrible, pero su mujer prepara unos bocadillos deliciosos. En todo momento nos hicieron sentir como si estuviéramos en casa.















También nos visitaron los compañeros de radio Godella. En principio, sólo iban a cubrir El vínculo de Noah, pero les comenté que las siguientes novelas también eran de género fantástico, de modo que acabaron grabando un monográfico para su programa de misterio La hora de Kayako (98.0 FM). Podéis escucharlo si pincháis el enlace.

Si El vínculo de Noah es una novela de vampiros y demonios que tiene su principal hallazgo en la posesión diabólica de la protagonista, El cazador de zombis es una parodia descacharrante de las novelas de muertos vivientes. Platiqué un rato con su autor, Javier Guillén, antes de que vinieran a llevárselo… sus familiares. Me lo devolvieron ocurrente, casi en estado de gracia. Parecía Eva Hache en El club de la comedia. Se metió al público en el bolsillo.

















Gracias a Javier Guillén, afronté la última presentación algo más relajado. La autora de Asesinos invisibles, Chelo Rodríguez, coincidió conmigo en que los escritores no solemos ser buenos comunicadores. Sin embargo, sus palabras tocaron la fibra de más de uno. Incluso desafió al público diciendo: «Quien no sienta algo al leer Asesinos invisibles es que tiene un problema».

Han sido días muy intensos, tanto que la vuelta a la rutina se me ha antojado insoportable. Me queda la satisfacción del trabajo bien hecho, el haber conocido a gente como Luis, de radio Godella, con quien compartí las horas muertas (nunca mejor dicho). Me quedan los ratos que pasé leyendo, aprendiendo, disfrutando. Espero que Noah jamás se libere del demonio de la literatura.

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