jueves, 25 de abril de 2013

PITUFOS EN EL INFORMACIÓN























Esta vez sí se publica la reseña de VAREANDO NUBES en el suplemento ARTE Y LETRAS del diario INFORMACIÓN de Alicante. Podéis comprar el periódico o consultar la versión digital. Alicia me ha dicho que escriba esto para contentar a los resentidos del papel.
            
Es hora de dar las gracias, sobre todo a quien firma la reseña, José Payá Beltrán, por no limitarse a escribirla. Por cierto, Pepe, anula el trabajito que les encargué a los personajes de vuestra novela Puzle de sangre. Los del Información han cumplido.
            
Recordad que tanto Vareando nubes como El mirador, ambos editados por Atlantis, siguen a la venta en Casa del Libro, que aún no entiendo cómo. Si lo que os quita el sueño es un autógrafo mío, me comprometo a enviar Vareando nubes a vuestra casa sin gastos de correo, y añadiré un cuento censurado.      

Y sigo escribiendo cuentos, porque quién necesita una historia de trescientas páginas pudiendo leer varias de tres. A mí siempre me gustaron breves.

lunes, 22 de abril de 2013

LO JUSTO






















Cada vez que la famosa estrella de cine, de nombre Belén, desciende a la Administración de Loterías y Apuestas del Estado, los pacientes del frenopático se colocan en fila india para recibir su medicación. La Navidad se cree enfermera de los males endémicos del mundo y, en el mejor de los casos, es una ilusionista que no debe tomarse muy en serio. Por eso, amigo banquero, pasaré por alto que me dejas sin casa porque no puedo pagar la hipoteca. Te voy a robar sólo lo justo para que mi familia pueda comer.


Incluido en la antología Libérate hasta de ti, publicada por editorial Hipálage.




martes, 16 de abril de 2013

LA VENTANA INDISCRETA






















Cuántas veces habrá lamentado no acudir al cine con más frecuencia, y yo me alegro, pues sus ojos son la cámara que nos emociona, nos entretiene y nos hace pensar. Me refiero a Maribel Romero Soler y a su primera novela para adultos publicada en papel, El perfil de los sueños (Ledoria, 2013).

En esta ocasión, la autora se mete en la piel de diferentes personajes a través de un narrador omnisciente. El más cautivador de todos ellos es Amanda, una mujer esclavizada por su papel de esposa y madre en un entorno rural, el pueblo imaginario de Viestre. Vive junto a su marido, Evaristo, sus tres hijos y el abuelo.

Ninguno de estos hombres comprende que Amanda es una mujer aparte de una esposa y madre. Irónicamente, tanto Evaristo como el abuelo se dirigen a ella con la coletilla de «mujer». No aprueban que tenga aficiones que la distraigan de sus labores domésticas. El sexo entre Evaristo y Amanda es más propio de una escena sadomasoquista que de una relación amorosa: «Ella conoce muy bien el significado de esa frase pronunciada en plural».

La llegada a Viestre de Samuel, un novelista que ha abandonado un oficio que no le divierte para dedicarse de lleno a escribir, despertará el corazón aletargado de Amanda, y por ende su cuerpo de joven de apenas veintisiete años.

La ventana cumple un papel socializador en esta novela. A través de ella, Amanda espía los movimientos de su nuevo vecino, pero este la descubre y no le queda más remedio que iniciar una conversación. Samuel también espía a su vecina, quien le pone al corriente de las costumbres del pueblo. Una muy pintoresca es el cementerio de hierba, que no oculta una filosofía en contra de los viejos rituales.

Mención especial merece el uso no pacato del lenguaje, sobre todo en escenas que cobran fuerza por su naturalidad. Me viene a la memoria ahora mismo ese abuelo que se agarra el pito ante la que podría ser su última erección. Admito, eso sí, que me hubiera gustado algo más que un casto beso en la mejilla.

En una reciente entrevista Maribel Romero recomendaba El perfil de los sueños
 a todo aquel que quisiera escribir. Quizá porque ya es hora de confiar en nuestros criterios y contestarles a los de siempre: «¡Y a mí qué me importa!». Los sueños hay que perseguirlos hasta el final.

sábado, 6 de abril de 2013

PROTAGONISTA DE UN CUENTO























La pasada Semana Santa anunciaba, pues así me lo había confirmado el crítico literario, que iba a publicarse una reseña de VAREANDO NUBES en el suplemento ARTE Y LETRAS del diario INFORMACIÓN. Por razones misteriosas se ha retrasado hasta finales de abril.

El crítico se ha disculpado, aunque la culpa no sea suya, y no puedo dejar de reseñarlo en estas líneas.

De camino a Albacete, lo que más me preocupaba no era mi pequeño contratiempo, sino que alguien se hubiera tomado la molestia de comprar el diario. Recuerdo el WhatsApp que envié a algunos amigos intentando advertirles: «No lo mires. Me han sustituido por un paso de Semana Santa». Uno de ellos me contestó: «Será cuestión de hacerte costalero». Un primo me aconsejó que cambiara el título del libro, que pasaría a llamarse Vareando Periodistas. Una colega me animó a escribir un cuento.

No me he hecho costalero; antes costolero y que rule. Tampoco es cuestión de marear con el nombre del libro; ya lo hicieron otros, convirtiéndolo en Mareando Nubes, Veraneando Nubes, Bareando Nubes y otras opciones menos correctas ortográficamente. En cuanto a lo de escribir un cuento, casi creo que el cuento me ha escrito a mí.




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