martes, 8 de junio de 2010

ADIÓS

A mi mujer y a mí nos visitó el hombre de los muertos. Así, afortunadamente, lo sigue llamando mi madre.

De crío, el hombre de los muertos venía a cobrar el seguro justo a la hora de comer. Curiosa coincidencia. Aquello destrozó para siempre mis nervios. Nunca me recuperé de aquella intromisión. Aún hoy me pregunta mi madre por qué soy anoréxico.

El tipo que nos visitó a mi mujer y a mí, ya digo, nada del otro mundo. Un poco nervioso, eso sí. El móvil cortaba su discurso continuamente, su disertación sobre las modalidades funerarias.

Primero nos dio a elegir entre nicho o incineración. Una pregunta difícil de contestar para cualquier recién nacido. Luego nos puso en la disyuntiva del seguro que sube con la edad o se mantiene. Una putada, pero la humanidad debe cubrirse las espaldas. Finalmente, el cuestionario agorero sobre enfermedades, minusvalías, juicio final…

El tipo adquirió una palidez alarmante —creí que se moría—, al expulsar un aire aprisionado de la tarde anterior. Tal fue el bárbaro trueno que nos preguntamos qué jalaba aquel maromo. No hubo risas ni comentarios. ¿Para qué alargar la agonía del adiós? La muerte es tan natural como un pedo.

16 comentarios:

  1. Todo un personaje el hombre de los muertos, o "el de los muertos", que es más coloquial. Ahora, al menos, domicilias el recibo y ya no tienes que recibirlo a la hora de comer (qué cruz).
    Por cierto, que tu frase final me recordó una escena de "Lobas de Mar" de Zoé Valdés, en el que un tipo es salvado por el pedo de un muerto. Voy a ver si encuentro el pasaje y lo traigo.
    Feliz miércoles.

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  2. Encontrar un pedo en un libro es más difícil que encontrar una aguja en un pajar. Lo siento, no di con él, pero esa asociación de pedo y muerte me lo recordó.
    Que siga siendo feliz el miércoles.

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  3. Hola Maribel,

    El hombre nunca sabrá que fue la inspiración para un post. Y aunque nunca hubiera existido ese pedo, creo que el tema merece la pena.
    Cosas de mi signo del zodíaco, aunque no creo mucho en esas cosas, de nacer el 31 de octubre, día de Hallowen... Me encanta la muerte como tema literario.
    Anoto el título de Zoé Valdés y sigo esperando leer tu novela.
    Un abrazo.

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  4. Ay, José Antonio, y yo más. Yo también espero que leas mi novela pronto pero las cosas no son fáciles, habrá que tener un poco de paciencia.
    Un abrazo.

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  5. Jose Antonio, tras el primer año de convivencia, en el que te puedo asegurar que no se nos pasó por un instante la idea de la muerte pues sólo nos preocupábamos de exprimir la vida, tras comentar mi suegra que seguía pagando “lo de los muertos” de su hijo en la póliza familiar, nos hicimos la nuestra con pago anual. Una al mediodía del último enero hemos pagado al agente de Santa Lucia por última vez en la puerta de casa ya que se ha jubilado. El mismo se ha encargado de las gestiones para que nos lo pasen por el banco. Lo que nunca imaginó mi suegra fue que, con su muerte, la familia se ahorró el dinero de la entrada a semejante espectáculo.

    Maribel, incluyo los cuatro párrafos de la novela "Lobas de mar" de Zoé Valdés dónde aparece la palabra pedo:

    “Se desayunaba ahora con que los muertos expulsan pedos, así sus tripas sirviesen de sombrero al inquilino de los bajos”

    “sus compañeros empezaban a fastidiar con estruendosos ronquidos y un bullicio de fétidos pedos”

    “Al soldado debajo de ella se le escapó un pedo”

    “Al cadete muerto se le volvió a ir un fututazo de sus regados intestinos, no podía creerlo… La sombra viró sobre sus talones. Acababa de salvarla el pedo de un ejecutado”

    Por pedos que no quede.

    Un abrazo

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  6. Hola Maribel,

    Se me olvidaba que este es un oficio de tinieblas y que las alegrías son pocas.
    Supongo que la crisis también estará pasando factura al sector editorial.
    No hay mayor incertidumbre que la de no saber si tus textos verán la luz algún día; y sin embargo, seguimos escribiendo... Hay algo de masoca en todo esto, aunque es bello hacer que alguien se muera de risa, de emoción, de susto...
    Un abrazo.

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  7. Hola Alicia,

    Yo llevo ocho años casado y todavía no había firmado el dichoso contrato de la mano huesuda. Te sientes más frágil que una lechuga en el fragor de la ensalada.
    De todas formas, hay cosas peores que la muerte. El hip-hop, por ejemplo.
    Te animo a que escribas el microrrelato del domingo por la tarde en el Corte Inglés. Seguro que, tarde o temprano, te llevarás el gato al agua.
    Un abrazo.

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  8. José Antonio, la crisis pasa factura en el mercado editorial, ya lo creo. Va todo muy lento y aunque ya te puedo adelantar que no me publicará Planeta, la novela está en la mesa de varios editores para que tomen una decisión. Espero que favorable para mí.

    Alicia, ¿cómo lo conseguiste? Eres mejor que el mejor de los detectives, lo tuyo es increíble. Gracias, mujer supereficiente.
    Por cierto, la historia del hombre de los muertos veo que es muy parecida en todas las familias. Una vez que te casas, o bien la madre o la suegra te mandan al susodicho para que la póliza te la pagues tú, jeje. Qué cosas.
    Abrazos a ambos.

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  9. Hola Maribel,

    A mí no me ocurrió exactamente así; debe ser que mi madre me quiere demasiado. El caso es que el hombre de los muertos se presentó un día sin avisar, sin duda alarmado por mis canas.

    Siento que no te edite Planeta, aunque después del ninguneo al que te sometieron me caen bastante gordos. Y, en fin, que ellos se lo pierden. En este oficio, no hay escritores menores, sólo menos experimentados. Y tú ya tienes tus canas en el mundo literario.
    Un abrazo.

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  10. Jose Antonio, tengo la idea para el micro, sólo me falta tiempo pero todo se andará.
    Besos

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  11. Maribel, como ya te comenté en una ocasión estoy en una época en que me dejo asesorar por mis hijos. Han aceptado bien no tener una madre normal pero colaboran a que no sea tan distinta al resto ja,ja,ja. Fuera de bromas, Javier siempre me dice que todo está en internet. Así que busqué y efectivamente estaba el libro de Zoé Valdés en formato pdf. Lo descargué y di en herramientas a buscar la palabra maloliente y me dió las cuatro opciones que has visto. Por cierto ya aprovecho para recordar una lección de un profesor de la uni y que también transmito a mis alumnos la de "tánto mérito tiene aprenderse las cosas para aprobar un éxamen como con el paso de los años,cuando se te han olvidado, saber dónde buscar esas y otras muchas"
    Besos en una tarde de temporal.

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  12. José Antonio, lo peor de todo es cuando empiezan a explicar las bondades de “descansar” en un ataúd de roble en comparación con uno de pino...Como dice Aster, en fin. El negocio de la muerte...de algo tiene que vivir “el de los muertos”

    Besos y abrazos.

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  13. Hola Alicia,

    Lo que tú no consigas hallar en internet... sencillamente no existe.
    Tómate el tiempo que necesites para escribir. La creatividad tiene sus horarios. A mí me ha llegado a tener despierto alguna que otra noche.
    Un abrazo.

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  14. Hola Mari Carmen,

    A mí no llegó a explicarme esa parte de los ataúdes porque elegí incineración...
    En uno de mis cuentos, y esto no te lo cuento para promocionarme, el protagonista acaricia la idea de meter sus cenizas en un bote de
    cola-cao.
    Yo, de todas todas, prefiero que me echen al mar.
    Un abrazo.

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  15. Mi madre también me apuntó de pequeña. Pero yo me "desapunté". Me niego a estar pagando toda la vida para cuando me muera. Que mis hijos pidan un préstamo para incinerarme jajaja. Quizá cuando sea mayor, pero...
    A veces no es el hombre de los muertos el que llama por el telefonillo, sino directamente "los muertos" (no sé si era lector de Joyce), como le pasó a una amiga :)

    Un abrazo a tod@s

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  16. Olé, Liuva, a eso le llamo yo tener un par de ovarios. Me encanta que dejes tu opinión en el blog. Le das ese toque subversivo que se necesita en toda reunión de amigos.

    Un abrazo y suerte con tu blog LA VIDA FLOJA. Lo más "amazing" del verano.

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