jueves, 8 de octubre de 2015

EL SEÑOR (9)



















—No lo entiendo.

Tina me ha pedido que le explique a Paco la situación, pero suavizando todo lo posible. Por el salón de su casa parece que haya pasado un ciclón. El desorden es palmario. Nuria solía tener la vivienda tan impecable que ha convertido a este hombre en un drogadicto de ella. En cuanto a su aspecto físico, la cosa no pinta mejor. Barba de varios días, manchurrones de comida en la camisa, olor a alcohol en el aliento.

Le he dicho —intentando sonar convincente— que las chicas han decidido tomarse unas vacaciones porque a Tina le ha tocado un pellizco en la lotería.

—No lo entiendo —ha repetido—. Uno se pasa la vida trabajando como un burro para que, al mínimo descuido, se larguen por ahí a gastarse un dinero que también es nuestro.

—Bueno…

—Quería decir tuyo, perdona.

Le pongo la mano en el hombro, tratando de infundirle los ánimos que he perdido. Tina ha fracasado en el intento de convertirme en humo, de lo cual se deduce que los tíos lo tenemos chungo para ser invisibles. Quizá me pesan demasiado las pelotas.

—Las dos han prometido —afirmo inspirado— que, a la vuelta, nos invitan a un restaurante caro.

—¿Y dónde han ido? —se interesa súbitamente.

—Marruecos.

Pide que me quede un rato y vemos la tele. No puedo negarle un poco de compañía. Al cabo de un instante, posa su cabeza en mi hombro y se abraza. El cabrón duerme como un niño.

6 comentarios:

  1. Creo que he llegado tarde a la película, voy a tener que rebobinar. Este capitulo ya sin antecedentes es lo suficientemente interesante. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, me das ánimos para seguir contando la historia. Espero que te gusten los capítulos precedentes, y bienvenido.

      Un abrazo.

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  2. Al final los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. ¿Qué estarás tramando?
    Confieso que yo también voy a tener que recuperar los capítulos anteriores para que no se me escape nada. La micronovela crece y crece y va abriendo sorprendentes caminos.

    Un abrazo.

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    1. Nadie más que la pluma lo sabe, y yo me pliego a sus caprichos. Reconozco que lo que me estimula es no saber exactamente adónde nos llevará.

      Un abrazo.

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  3. Pues a ver que cuentan las chicas cuando vuelvan de Marruecos. Esta historia tuya cada vez nos lleva a lugares inicialmente insospechados.

    Un abrazo.

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    1. En realidad, no han ido a Marruecos. Es la excusa que inventa Pedro para encubrir a las chicas.

      Un abrazo.

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