jueves, 22 de abril de 2010

MARINERO EN TIERRA























Las luces del puerto (Hera ediciones, 2010) es uno de esos títulos brillantes que todos quisiéramos para un libro nuestro.

Leí esta novela coral en la localidad pesquera de Santa Pola, entre el 19 y el 21 de marzo. Los barcos anclados en el puerto y su penetrante olor a mar me recordaron que la soledad es sólo un accidente geográfico.

Porque leer a José Ángel Ordiz es leer un pedazo de vida y saborear una página suya es como beber un licor fuerte que te calienta el alma.

A este marinero amante de la tierra le delatan sus personajes, que podríamos decir se ajustan a su visión del mundo. Domingo Ramos representa el hedonismo frente a la beatería: «Morir de placer, que la vida se te escape por el pito y no por la boca». Ciro y Tobesco son la prueba de que la amistad exige menos que el amor y, por tanto, es más llevadera. Charo, plantada por Ciro en el altar, es el mejor ejemplo de que la venganza se sirve en plato frío: «—Lo maté —volvió la esposa a saborear cada palabra de la confesión».

Todas estas historias desembocan en una central: la relación entre Cris y Martín. Charo no ve con buenos ojos a este muchacho. Le parece mejor partido un tipo con posibles llamado Berto. Concierta una cita entre ambos. Berto es rechazado y viola a Cris, dejándola embarazada. A pesar de la violación, Martín y Cris capean el temporal con golpes de humor que dan el contrapunto perfecto: «Media teta tuya es mucho más que media teta». El asesinato de Berto en extrañas circunstancias aporta intriga al desenlace.

Si bien el estilo de Ordiz está alejado de florituras, personalmente me despistan un poco las largas acotaciones. Esto no desmerece en absoluto el resultado. Una novela terrenal que, lejos de ser cómica, transmite una actitud desenfadada ante la vida: «Si no te burlas de la vida y de la muerte, ellas se burlan de ti».


13 comentarios:

  1. Jose Antonio, este escritor es vecino de mar. Es asturiano ¡Además es químico como yo! Supongo que con el olor a salitre habrá conseguido recrear muy bién el puerto y sus personajes. Esos rudos marineros cuyo trabajo fue luchar contra viento y marea, nunca mejor dicho.
    Parece un libro muy completo en lo que a la trama se refiere
    He buscado su blog. No por comentarle, sino por recabar algo de información. En el mismo, sólo tiene una entrada por cada libro suyo editado y sin opción a comentarios. Por cierto que he visto que uno de los blogs que sigue es el tuyo.

    Lo apuntaré a la lista. No sé cuando le pueda llegar el turno, teniendo en cuenta que al tuyo, que está pedido ya en La Casa del Libro de Bilbao, le tocará su turno cuando coja vacaciones de verano.

    Feliz fin de semana. Un abrazo.

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  2. A Ángel le conocí por medio de la editorial, que nos organizó una presentación de nuestros libros de cuentos a la vez. Desde entonces, hemos mantenido una amistad por correo.
    Cuando le dije que le había escrito una reseña en mi blog con mucho cariño y una pizca de crítica, me contestó: "Lo que me sirve es esa pizca de crítica, gracias". Menuda lección, maestro.
    En cuanto a mi libro, ya veo que te tomas muy en serio su lectura. Yo, cuando encargo un libro en una librería me aseguro de que sea difícil de encontrar. Me encanta que tarden.
    Un abrazo.

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  3. Hola Jose Antonio.
    Amores, celos, violación, venganzas, asesinato...regadas con humor y el aroma del mar. Curiosa combinación. Es cierto que con humor todo se lleva mejor...desde luego resulta interesante.

    Siento curiosidad por lo que le has dicho a Alicia ¿Por qué te gusta que tarden en traerte un libro cuando lo encargas?
    Para mí los encuentros con los libros son momentos especiales y no me gustan que se aplacen.

    Ayer, para celebrar el día del libro, estuve recogiendo frases sobre los libros, para regalar una frase a los que se acercaban a mi blog. Encontré una sobre la medida de los libros y me acordé de ti . No estoy de acuerdo con ella, porque existen magníficos “libros-ladrillo”: “El Quijote”, “Los miserable”, “Los pilares de la tierra”, “El señor de los anillos”...

    “los libros largos, cuando se leen, son normalmente sobre valorados, porque el lector quiere convencer a los demás y a sí mismo de que no ha perdido el tiempo”

    Un abrazo y gracias por la reseña del libro.

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  4. Jose Antonio, aunque se ha adelantado Mari Carmen, que sepas que yo tengo la misma curiosidad al respecto de lo que me has comentado sobre que te gusta leer libros difíciles de encontrar.
    Un abrazo

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  5. No conocía a Ordiz pero me gusta su visión del mundo. La frase final de tu entrada podría ser perfectamente la presentación de EL PESO DE LAS HORAS.
    Gracias por acercarnos un libro más.
    Un abrazo y feliz domingo.

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  6. Por añadir algo sobre los libros-ladrillo, por supuesto que hay honrosas excepciones, pero en general, incluso a los buenos, les sobran páginas. El relleno para mí siempre está de más.
    Feliz domingo otra vez.
    Un abrazo.

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  7. Hola Mari Carmen,

    Trataré de contestaros a ti y a Alicia en la medida que pueda.
    Supongo que porque cuando poseo el libro, este empieza a perder valor para mí. Lo que adoro es el proceso de búsqueda. Los escritores y los libros son amigos en la distancia.
    Os pondré un ejemplo. Delibes mantuvo correspondencia durante muchos años con Pedro Maestre, escritor alicantino que ganó el premio Nadal con su novela Matando dinosaurios con tirachinas. Maestre decía que Delibes era su maestro, que le trataba como a un igual, que le daba consejos. Una vez estuvieron a punto de conocerse, pero Delibes se puso enfermo y no pudo ser. Maestre pudo visitarlo en muchas ocasiones, pero decidió que era mejor que no se conocieran. Algo así me ocurre a mí con los libros. Compro pocos. Uso mucho las bibliotecas. Afortunadamente, con las personas no me pasa. Me encanta conocer gente nueva.
    Un abrazo a las dos.

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  8. Hola Maribel,


    No me líes, no me líes... tú lo que quieres es que presente El peso de las horas. Esa labor te la cedo a tí amablemente. Yo, como mucho, te puedo hacer la introducción. Aunque, bien pensado, no soy famoso ni nada. Casi no me conozco ni yo mismo.
    El otro día mi mujer me preguntó por tu novela. Espero que tengas suertecita, como canta Bunbury.
    Un abrazo y feliz domingo.

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  9. No sé si quedó claro, Maribel, pero me refería a una introducción por escrito. Soy bastante tímido para hablar en público. En el fondo, es "ansia viva" por leer antes que nadie El peso de las horas.
    Por cierto, ya he comenzado a leer El camino de Delibes. "Imprezionante" como diría Jesulín.
    Abrazos.

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  10. Jose Antonio, me alegra que vaya viento en popa la lectura de "El camino" de Delibes.
    Me han mandado mensaje al móvil los de La Casa del Libro de Bilbao. Mañana me asomaré a El Mirador. Será sólo una vista panorámica. Me instalaré una temporada en él cuando coja vacaciones. Leo poco pero muy intensamente. Cuando me pongo leo hasta entre lineas ja,ja, ja. Por si tienes curiosidad han tardado quince días desde que se encargó.

    Nos encontramos en tu casa o ... en la nuestra.

    Un abrazo.

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  11. José Antonio, con tu habilidad para manejar las palabras sería un honor que la introducción de mi novela fuera tuya, seguro que triunfábamos, jeje. La cuestión es que las horas nunca pesaron tanto como ahora, que estoy a la espera desesperada de una respuesta. Aun no hay noticias.
    Un abrazo.

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  12. Hola Alicia,

    No tengo muy claro qué me impulsó a escribir El Mirador, pero cuando consigo prender una sonrisa en los labios o transmitir un gramo de ternura me considero recompensado.
    Aún me queda mucho por aprender, sobre todo de maestros como Delibes. Qué sencillez y qué sentido del humor tiene este hombre.
    Un abrazo.

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  13. Hola Maribel,


    Uf... habilidad... es el María Moliner ese que tengo instalado en el ordenador. Creo que ya te hablé de él.
    ¿Estás segura de que quieres un prólogo mío? Mira que soy muy bestia... No creas, no me estoy escaqueando, pero me esperaba otra respuesta por tu parte.
    En ese caso, hecho.
    Nos vemos cuando tú quieras para hablar de tu prólogo y para tomar un café.
    Hasta pronto.

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