miércoles, 13 de enero de 2016

PELUSILLAS EN VILLAVIEJA



El pasado 18 de diciembre fue la presentación oficial de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO en Villavieja 6.

Aquel viernes por la tarde, salí de casa con tiempo de sobra. Me apetecía pasear un rato y la costumbre, supongo, me llevó a la biblioteca Azorín a través del paseo marítimo del Postiguet. Una vez en el edificio, estuve tentado de sacar algún libro.

Cuando llegué a Villavieja, Esther Planelles ya estaba allí. Charlaba con una amiga mía en la barra. El local es una mezcla muy apropiada entre La Casa de la Pradera y La Matanza de Texas.

Salí un instante a comprobar que alguien había escrito mal la hora en una pizarra y entonces apareció un taxi. Era Lidia López, la editora. Me pidió que sostuviera un bolso o algo así. Yo besaba al aire. Su acompañante, también editor, sacó varias bolsas de libros del maletero. Fuera de bromas, quiero agradecerles el esfuerzo de venir a la presentación. No todas las editoriales lo hacen.





Tras los besos de rigor, nos dispusimos a esperar dentro con una cerveza en la mano. Bueno, Esther con un agua. Incluso firmamos ejemplares para Laura Frost y una amiga de Canarias.

Pronto se dejaron caer algunas personas. Se notaba que eran las fechas previas a la Navidad y a unas elecciones generales. Casi sin proponérmelo, estuve charlando con todo el mundo.

Después de la presentación había un concierto de flamenco. Uno de los músicos se acercó a preguntarme si íbamos a terminar a tiempo. Le pedí unas palmas para animar el acto literario, pero la fusión no se produjo.

Una amiga del voluntariado confundió a Esther Planelles con mi mujer. Fueron unos segundos terriblemente cómicos. Supongo que la escasa iluminación del local tuvo mucho que ver.




Intuyendo que no iríamos por propia voluntad, Lidia López nos arrastró hasta el escenario. Pasaban bastantes minutos de la hora prevista.

En menos que canta un gallo, la editora leyó las barbaridades que habíamos escrito como biografía —ya podía haber avisado—. Luego tomé yo la palabra. Creo que se animó el cotarro cuando leí las extrañas respuestas de algunas editoriales a la publicación del libro. Mi compañera habló en último lugar. Aclaró, como buena profesora, el significado de la expresión «guardarse las manos en el culo».

Para rematar una noche distinta, dejamos que el público leyera unos cuantos microrrelatos. Lidia López se las había ingeniado para esconderlos en unas simples bolas de máquina expendedora. Mi hija sirvió de mano inocente. Con su calculada lentitud, se lo hizo pasar un poco mal a la gente.

«Nos hemos divertido mucho», dijo Esther Planelles en su discurso. No es una frase hecha. En mi opinión, ha merecido la pena todo el esfuerzo solo por arrancarle una sonrisa al tiempo.


16 comentarios:

  1. Me pilló tu correo electrónico redactando la declaración de independencia para mi pueblo natal (abandonado en la actualidad), que mañana mismo presentaremos ante las autoridades pertinentes unos cuantos muertos de la zona y yo por si cierran el grifo de los libertinajes o algo así (y, claro, no es lo mismo residir en un cementerio dependiente que independiente, vamos, hombre, ni punto de comparación). Casi acabamos a huesazo limpio, pero finalmente no nos ha quedado mal el texto (aprovechamos resquicios legales y liamos el asunto cuanto pudimos, yo creo que ni Dios que lo leyese lo entendería, lo cual es media garantía de éxito, como bien sabes).
    Todo lo anterior es para explicarte el porqué del tiempo transcurrido entre la recepción de tu correo y lo que te voy a escribir. Caramba, ahora no me acuerdo.
    En fin, enhorabuena y continúa el camino con esta salud y suerte que os deseo a ti y a los tuyos (si nada más sabes de mí, ponte en contacto con la prisión de Villabona, Asturias, y reclama mi libertad y organiza una manifestación si no me la conceden).

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    1. Envidio la ironía con la que te independizas de la realidad actual. Créeme cuando te digo que la locura es la única manera sana de sobrevivir a este mundo. Gracias por animarme siempre.

      Un abrazo.

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    2. ¡Sigo libre, amigo! (Lo malo es que tiraron a la basura la declaración de independencia del cementerio donde, espero que dentro de muchos años de ironías y locuras, irán a parar unas pocas cenizas mías o de quien me haya precedido en el crematorio, que a mí los gusanos no me comen).
      Pero tú a lo tuyo, sigue caminando, que vas por buen camino.

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    3. Bueno, a lo mejor os permiten celebrar un referéndum de autodeterminación. Gracias por confiar en este cuentero.

      Un abrazo.

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  2. Gracias por la crónica. Después de leerla, lamento un poco más las distancias fisicas que todavía separan a los humanos y deseo que llegue algún día cuántico en el que con el mero pensamiento podamos trasladarnos a cualquier lugar, real o imaginario. Mientras tanto, seguiremos disfrutando de tus letras desde el brumoso Norte.
    Un abrazo.

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    1. Te sorprendería lo lejanos que pueden ser algunos amigos y amigas que viven en mi barrio, y lo cercanos que son algunos amigos que están a kilómetros de distancia.

      Un cálido abrazo.

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  3. Fue una experiencia interesante que me dio la oportunidad de recordar lo que se siente ante un auditorio adulto (horror), menos mal que nuestro público fue indulgente y se prestaron, no sólo a escucharnos, sino también a jugar a las bolas (brillante idea la de Lidia).

    Nos vemos.

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    1. Las primeras presentaciones no suelen ser especialmente brillantes, sobre todo a causa de los nervios. Por fortuna, para un espíritu atento siempre hay historias que contar.

      Un abrazo.

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  4. Una crónica muy amena sobre un día de nervios y de ilusión. Os deseo toda la suerte el mundo con vuestras "Pelusillas"
    Un abrazo.

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    1. Lo importante es escribir en cada momento lo que a uno le apetece, sin importar demasiado modas ni opiniones. Cada libro encontrará su público.

      Un abrazo.

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  5. Jose, mis felicitaciones tanto a ti como a Esther Planelles por esta publicación en forma de colaboración. Os deseo que vuestro retoño viaje por muchas manos. Se me está haciendo larga la espera hasta llegar a las mías.

    Gracias por hacernos llegar las impresiones de ese día de esa formo que tanto te identifica.

    Un abrazo.

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    1. Me gusta pensar que un libro es como un viaje en dos direcciones. El nuestro acaba aquí. El vuestro acaba de comenzar.

      Un abrazo.

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  6. Y yo me alegro de haber disfrutado un poquito de esa presentación (pensaba que me tocaría alguna bola, pero tu hija optó, como debe ser, por las caras conocidas. Y lo agradezco, porque no llevaba gafas). Enhorabuena a ambos y arriba las Pelusillas.

    Abrazos.

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    1. En realidad, le hice un guiño cómplice a mi hija indicándole que eres amiga del ramo. Solo leyeron los críticos literarios.

      Muchas gracias por el aliento. Lo de arriba las pelusillas me ha recordado a Antonio Flores.

      Un abrazo.

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  7. La idea de las bolas es de lo más original y, por lo que cuentas, parece que lo pasasteis genial. Ahora toca dejar a esas pelusillas continuar su recorrido...

    Enhorabuena de nuevo, a ti y a Esther Planelles.

    Un abrazo.

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    1. Bueno, yo creo que hay que romper el cliché de que la presentación de un libro es aburrida y, de paso, hacer participar al público. Muchos se acordarán de tu madre, pero otros regresarán a la siguiente.

      Un abrazo.

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