jueves, 30 de abril de 2009

BIBLIOTECAS DONDE SE PUEDE LEER

ALICANTE

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miércoles, 29 de abril de 2009

LO QUE DICE LA EDITORIAL

El Mirador es ironía, es mirada oblicua, es guasa, es elegancia, es cine, es requiebro, es giro, es socarronería, es darle la vuelta a la tortilla y seguir dándosela una y otra vez más. Es puro atletismo de la lengua, como digo. Relatos como "Un chico difícil", "El aspirante", "Salir del armario", "Ama de casa" (...) le hacen a uno repensar la literatura y la manera de reírse, de disfrutar leyendo a alguien que al mismo tiempo que te hace reír te da otra visión y te deja perplejo ante lo que ya creías zanjado.

PRESENTACIÓN EN ALICANTE

Presentación de "El Mirador". Libro de relatos humorísticos del alicantino José Antonio López Rastoll.
Fecha: 24 de marzo de 2009
Lugar: Centro Giner de los Ríos de Alicante
A los 30 años José Antonio López Rastoll descubrió que necesitaba "contar historias donde desarrollar un chispazo". Cuatro años después nace El Mirador, la primera obra de este alicantino, un conjunto de 41 historias breves narradas en tono de humor, editado por Atlantis. "Relatos cotidianos que se meten con todo y con todos, pero sin buscar herir a nadie, sino una sonrisa de complicidad", explica López Rastoll.
Licenciado en Filología Hispánica, este escritor primerizo confiesa estar influenciado, entre otros, por Eduardo Mendoza, Roald Dahl o Quim Monzó. De hecho, fue El perquè de tot plegat de Monzó lo que lo lanzó al relato breve y al humor "como medio de transmisión de ideas y sentimientos".

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¿QUÉ ES EL MIRADOR?

Lo que te puedo contar sobre mi libro es que se llama El Mirador, que está compuesto por 41 relatos breves y que está publicado por la editorial Atlantis. Dichos relatos tratan temas cotidianos como el paro, la violencia de género, la falta de vivienda, el acoso escolar, la ley antitabaco... desde una perspectiva optimista y novedosa. Siempre trato en mis cuentos de presentar las realidades más duras con grandes dosis de humor y apelo a la imaginación como medio para superar las visicitudes del día a día. Los dos autores que más me han inspirado a la hora de redactar El Mirador han sido Roald Dahl y Quim Monzó. Tras leer El perquè de tot plegat de Monzó, quedé prendado del cuento breve y del humor como medio de transmisión de ideas y sentimientos. En cuanto a Roald Dahl, creo que es un gran cuentista y de él me han influido sobre todo sus finales sorpresa. Hay bastantes diseminados a lo largo del libro. Me encanta dar un giro inesperado a la historia para que el final sea lo contrario de lo que el lector tenía en mente. Para lograr ese objetivo, suelo repartir algunas pistas falsas a lo largo del cuento. Relatos como "Un chico difícil" o "Salir del armario" son un ejemplo de ello. También, a veces, dejo al lector que complete el final del cuento. Son ejemplo de ello relatos como "La visita".

miércoles, 4 de marzo de 2009

UNA DE ZOMBIS


     
     Los profesores de todos los colegios se han convertido en criaturas perezosas cuyos quejidos lastimeros hielan la sangre al más pintado. Algunos alumnos están tan hartos que, por no oírlos, han decidido estudiar para los exámenes.
     Pero ni siquiera así están contentos. Se quejan todo el tiempo de que tienen que leer más.
     Empezaron a cambiar tras un lamentable error en el sistema informático que controla los presupuestos del estado. De golpe, decidió subirles el sueldo y prolongarles las vacaciones.
     Al principio, reinventaron todas y cada una de las formas de odiar a muerte su puesto de trabajo: se madruga mucho, los críos no estudian, la mujer de la limpieza es repulsiva, la tiza mancha...
     Luego se impuso la triple moda. Los libros están claros, ¿para qué explicar? Los chavales no hacen los deberes, ¿para qué corregir? Cuatro con noventa y nueve: la próxima vez estudia más, muchacho.
     Los directores no fueron ajenos a este descontrol y reunieron al personal con carácter de urgencia. No se hizo nada. Cuando hay un zángano, se le echa a la calle. Cuando todos zanganean, ¿quién tiene el valor de hacer limpieza?
     La señora de la limpieza, cuyo hijo estudia oposiciones, lo tiene claro. Para ella son una plaga. Y las plagas hay que erradicarlas. No, no se trata de hacer una masacre. Se trata de forzar una baja indefinida que muchos están deseando. Baja por depresión, eso es. Depresión por exceso de trabajo. Pero ¿cómo?
     Su cerebro maquiavélico necesitó un solo mes para organizarlo todo. Tenía una amiga que tenía otra que trabajaba en el sindicato. No lo hacía sólo por su hijo. Por primera vez en su vida no se sentía un trapo. Además, odiaba a esos malditos zombis.
     Última hora de la tarde. Han llovido solicitudes de baja por enfermedad en la mesa del director de cada colegio. Las mujeres de la limpieza se han declarado en huelga indefinida. Piden lo mismo que todo el mundo: trabajar menos y cobrar más. Como consecuencia, los directores han planteado una solución de emergencia a la creciente basura que se acumula en los centros. Después de las clases... todo el personal, incluidos ellos, debe colaborar.
     Primera hora de la mañana. La Consejería de Educación ha visto sospechosa tanta baja por enfermedad y ha comenzado a rescindir contratos. Las listas de espera de los interinos han disminuido considerablemente. Nadie se ha vuelto a quejar.

El mirador
Atlantis, 2009


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