miércoles, 3 de junio de 2015

NADA














El chaval entró al aula con el ceño fruncido, se sentó y puso cara de esperar que el tiempo pasara rápido.
—¿Qué tienes para hoy? —pregunté.
—Nada.
Adoptando un tono profesional, comencé la explicación del tema: «En el principio, no había nada sino Dios…». En ese preciso instante, de forma casi milagrosa, el alumno recordó unos deberes que le habían mandado en el colegio.



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6 comentarios:

  1. La Nada siempre fue una espada de doble filo. El pequeño saltamontes tardará en volver a cometer el mismo error.
    Muy edificante tu microrrelato. Ja, ja, ja.

    Un abrazo.

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    1. De la nada, compañera, hemos hecho nuestro oficio. Y ahora que lo pienso, de esa nada también nace otro oficio poco reconocido: el de escritor.

      Un abrazo.

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  2. Hay que ver de cuántos recursos dispone un buen profesional de la enseñanza para meterse a los alumnos y a sus deberes en el bolsillo, jajaja...

    Un abrazo.

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    1. Uf, si te contara. Este microrrelato está basado en un alumno con el que terminé la biblia y empecé El Quijote.

      Un abrazo.

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  3. Jose, muy buen recurso. No hay nada más educativo y provechoso para el alumnado que mostrarles que han de afrontar el "ahora" porque en el "después" todo es susceptible de empeorar.

    Un abrazo.

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    1. Bueno, en realidad es una exageración de mi peculiar estilo de enseñanza. El fin justifica los medios.

      Un abrazo.

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