miércoles, 8 de diciembre de 2021
QUERERES
miércoles, 17 de noviembre de 2021
GRUPOS
Pese a su mala reputación, la tecnología, por una vez, ha resultado una aliada para que un tímido como yo creara dos grupos en una conocida plataforma: Escritores Lobo y La Salamanquesa.
Escritores Lobo es, como su nombre indica, una manada de gente que aúlla letras. Solo por contradecir nuestra fama de solitarios, suelo compartir algunas creaciones para ver la reacción de mis compañeros. No se me caen los anillos. A veces sufro chascos como cualquier escritor: la genialidad hay que trabajársela.
La Salamanquesa es un grupo que pretende demostrar que existen actos culturales de calidad en Alicante. La literatura, la música, la pintura, el teatro, la danza y la solidaridad tienen cabida en un universo que incluye quedadas para disfrutar juntos del arte.
Supongo que os gustaría saber mi receta para que los grupos resistan el paso del tiempo. No la tengo. Personalmente, prefiero cuatro gatos buenos a cien malos. Existen mejores cosas en la vida que andar pegado a un móvil.miércoles, 3 de noviembre de 2021
LOS ASESORES

miércoles, 20 de octubre de 2021
NACIONALIDADES

miércoles, 6 de octubre de 2021
ROPA VIEJA
miércoles, 22 de septiembre de 2021
DUELO AL SOL
miércoles, 15 de septiembre de 2021
MI PADRE FUE TERMINATOR
miércoles, 25 de agosto de 2021
ENTRE PASOTAS Y FANÁTICOS
Entre junio y julio pasé, igual que miles de alicantinos, por los malogrados estudios cinematográficos de Ciudad de la Luz. Mis sentimientos oscilaban entre el nerviosismo y la ilusión después de tan larga espera. He de decir que el personal sanitario me atendió de maravilla, que apenas sentí el pinchazo y que, por suerte, los efectos secundarios fueron soportables. Solo tengo una queja: la palabra «vacunódromos». Que no somos caballos, oiga.
Desde entonces, no ha cambiado un ápice mi conducta. Sigo llevando mascarilla tanto al aire libre como en interiores. Sencillamente, me parece más cómodo que andarse quitando y poniendo el dichoso trozo de tela. A juzgar por lo que observo en la calle, mucha gente —incluso joven— también ha desobedecido la norma que exime de llevar cubrebocas siempre que se pueda mantener la distancia social.
No soy el único que, como digo, hace lo que le parece más oportuno en una situación excepcional. Para eso vivimos en democracia. Sin embargo, he sigo testigo este verano de comportamientos verdaderamente insólitos. Casi diría que aterradores. Están los dos extremos: los pasotas y los fanáticos. En el primer grupo cabría ese personaje que viaja en autobús con la mascarilla bajada. Porque sí. Porque él o ella lo vale. No le teme a nada ni a nadie. Su egoísmo no tiene límites. Qué quieren que les diga: me gustaría gritarle, pero permanezco mudo. Seguro que tú no te habrías callado. El segundo grupo lo formaría quien vive con miedo: deportistas embozados que obligan a sus pulmones a un ejercicio de masoquismo, gente que nunca sale de casa, que apenas se relaciona, que ni siquiera besa a su pareja. Pronto serán los nuevos Hare Krishna.
Seguramente, nos quedarán cicatrices psicológicas. Hay quien pedirá un certificado de vacunación para dar un abrazo; otros, en cambio, buscamos a nuestros semejantes para no perder el tesoro de la ternura.
jueves, 8 de julio de 2021
UN POCO DE TU CARIÑO
Me puse patas arriba como el perro, dejé la lengua colgandera y añadí al surrealista cuadro los ojos lastimeros que había ensayado tantas horas en el espejo. Ni por esas. Todas las cucamonas y arrumacos de mi hija fueron otra vez para ese detestable animal.
jueves, 24 de junio de 2021
HAIKUS DE SAN JUAN

miércoles, 16 de junio de 2021
FAQUIR

miércoles, 2 de junio de 2021
UNA FERIA DE MUERTE

miércoles, 26 de mayo de 2021
TRECE ROSAS EN ANDARES DE ESCRITOR

Cómo pasa el tiempo. Casi tres años hace ya que publiqué Trece rosas negras (Tres Columnas, 2018). No he parado de leer, escribir y saborear los sencillos placeres de la vida desde entonces. Me gusta detenerme en la literatura de otros, disfrutar y aprender. Detesto la sobreexposición pública; tengo alma de lobo.
El escritor Jorge Alonso Curiel ha tenido la inmensa amabilidad de dedicarle una reseña que habla por sí sola. Destaco algunas frases:«Escribir es saber elegir»
«Tiene muy presente que al lector nunca hay que aburrirle, que siempre hay que tratarle con respeto, y así su literatura se mueve como pez en el agua en las distancias cortas, (…) consiguiendo hacer las delicias de los lectores inteligentes…»
«Existe una tendencia y un gusto por situarse dentro del género fantástico, (…) pero en su literatura hay mucho más, ya que lo “extraordinario” abarca otros terrenos. Se reconocen (…) una inquietud, una turbiedad y un extrañamiento que recuerdan el surrealismo buñueliano y la literatura del absurdo…»
«Escritor en mayúsculas, escritor lento pero seguro, que no tiene prisa por publicar…»
Si queréis leer la reseña completa, podéis hacerlo en Andares de escritor. Solo me queda agradecer a Jorge Alonso Curiel tanta generosidad. De corazón.
miércoles, 12 de mayo de 2021
EL MENDIGO
Estuve a punto de inventar cualquier excusa, pero, en el último momento, recordé algo. Hurgué en mi mochila, extraje la moneda y se la di.
—¿Esto qué pollas es? —espetó el mendigo abandonando el peloteo almibarado de antes. Por un orificio practicado en la moneda pasaba el hilo torzal que yo sostenía con el índice y el pulgar de una mano.
Le invité a chatos. Mientras se atusaba la barba con algunas gotas del precioso líquido, le aconsejé que, en adelante, hablara con propiedad. Se fue haciendo eses, diciendo que era un tío grande y me dejó sin un euro en el bolsillo.
miércoles, 28 de abril de 2021
LOBO
miércoles, 21 de abril de 2021
LA ROMERÍA
La lluvia que cae incesante al otro
lado del cristal no habría frenado al peregrino, sea por devoción o por
celebración de la vida. Yo mismo he asistido a incontables romerías —primero
con mis padres y luego con mi propia familia— pese a las climatologías más
adversas.
Mis padres madrugaban para no perderse los rollitos de anís ni la mistela que repartían en la paraeta situada a mitad de camino. Recuerdo el cúmulo de brazos extendidos y manos abiertas sobre el mostrador, la mezcla de sudores, la algarabía.
Más adelante, mi mujer y yo decidimos hacer la caminata al atardecer siempre que no lloviera. Menos gente y la posibilidad nada despreciable de dormir toda la mañana. Además, llevábamos a los niños en el cochecito. Aún sonreímos al evocar aquella vez que, siendo novios, unos gitanos nos timaron con un juego de números escritos en rollitos de papel.
Últimamente, los puestos del mercadillo aledaño a Santa Faz rozan la quincallería. Supongo que me hago viejo. Mis hijos también han dejado atrás las pueriles atracciones de feria. No sé si volveremos a peregrinar juntos hasta el monasterio, pero, afortunadamente, el viaje de la vida continúa.miércoles, 31 de marzo de 2021
EL LOCO DE LA CALLE

Hace muchos años, tuve una novia que se emocionaba contemplando las palomas. Como el principio de Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940), regreso a aquel tiempo solo en sueños. Revivo sus ojos húmedos, un poco avergonzados de dar ese espectáculo. Tristes y alegres a la vez.
La poesía de Jorge Alonso Curiel solo se puede entender desde la emoción y la verdad. Nada de juegos de artificio. Nada de piruetas lingüísticas que solo los poetas comprenden. Nada, nunca, nadie y no son sus palabras preferidas. Para él, el arte es «El loco de la calle» que cantaba El Último de la Fila. O, como decía Pessoa, «vive en la misma calle que la vida».No hablamos de un escritor en ciernes. Acaba de publicar su tercer poemario tras Es mejor el sueño (Babel Books Inc., 2007) y Reflejos en el cristal cotidiano (Playa de Ákaba, 2016). Ni siquiera se centra exclusivamente en un género, pues la versatilidad constituye una de sus cualidades. Ha escrito novela, cuento, crítica literaria y cinematográfica, artículos periodísticos. Hasta se ha atrevido a adaptar El lazarillo de Tormes al castellano actual.
Las manos del sueño (Ediciones Vitruvio, 2020) tampoco es un título escogido al azar, sino surgido del poema «Soñé anoche». El poeta sueña con las manos de una mujer que conoció pero ha muerto. Dichas manos resumen perfectamente el libro y su poesía: representan la dificultad de entender nuestra condición humana y el desengaño que nos produce una realidad en la que no encajamos.
Destacaría tres características del poemario que sorprenderán a los lectores: la facilidad de comprensión, la cercanía humana y la sencillez del lenguaje. A estas virtudes, habría que añadirle algunas curiosidades que detallo a continuación. Los poemas se presentan sin título ni rima, emplean el verso libre y ocupan una extensión entre media y breve ―aunque los hay ciertamente brevísimos―. Jorge Alonso Curiel hace suyo un lema propio del cuento: menos es más.
Durante la lectura y relectura de los versos, he sentido latir la franqueza de Gloria Fuertes, el nihilismo de Bukowski o la bonhomía de Antonio Machado: «Aquel en el que me pidan / que puntúe del uno al diez / lo que ha sido el camino de mi vida.» Sin embargo, el autor no se conforma con imitar a sus ídolos. Logra el prodigio de una voz propia.
Los temas que aborda Las manos del sueño son universales y están de rabiosa actualidad. La mujer, el desamor, la violencia de género, las ventajas de la edad y la soledad positiva son solo algunos de ellos. Llama la atención su visión pesimista de las personas especialmente sensibles: «Que ser humano es un desvío, / un gen modificado, / algo por debajo / de lo normal. / Un ser repleto de sensibilidad / no entra en la lógica…» El oficio de escritor tampoco sale muy bien parado: «Abocados al fracaso están los escritores. / No hay salida para ellos / que no sea la desesperación. / No hay recompensas, no hay éxitos, / no hay apenas abrazos. / No hay dinero. / Se trata de una travesía demasiado amarga. (…) Ser escritor es haber hecho muy mal las / cosas en otra vida.»
Un aire de melancolía recorre los poemas de Jorge Alonso Curiel, sobre todo cuando reinventa conceptos. Del amor dice que es un «arma de destrucción masiva». Compara la amistad con «una taza vacía que permanece así cuando tienes sed». Quien no haya sufrido por ellos, que se atreva a rebatirlo. Las manos del sueño refleja bocados de realidad que no escatiman un atisbo de esperanza. Como la vida misma.
miércoles, 24 de marzo de 2021
ANIVERSARIO DEL CAOS
Durante este tiempo, hemos atravesado por todos los estados de ánimo posibles: incredulidad, incertidumbre, hastío, depresión, cólera. Duele especialmente que quienes sufren otras enfermedades no salgan en las noticias, porque aunque no lo creamos han existido y existen muchas dolencias aparte del coronavirus. Un amigo mío, por ejemplo, ha soportado una lista de espera interminable para una operación de próstata.
Reinventarse ha sido el verbo más conjugado. No ha quedado otro remedio que echar mano de imaginación para conjurar la pesadilla. El primer cambio ha sido el atuendo: las incómodas mascarillas. Algunos hombres hemos aprovechado —muy ladinamente— para descuidar la barba como robinsones. No quiero imaginar las piernas de las mujeres. El segundo, la vida social. En mayor o menor medida, andamos desentrenados con las relaciones humanas. Los encuentros después de cada ola podrían calificarse de escaramuzas donde, más que dialogar, se ha monologado o escuchado al otro monologar. Por último, hemos descubierto nuevas formas de celebrar la vida sin recurrir al teléfono móvil: mi hijo, la cocina; mi mujer, la costura; mi hija, una serie de anime llamada The Promised Neverland que vemos juntos; yo, el senderismo.
Entradas populares
-
En los últimos tiempos, la biblioteca Azorín de Alicante ha empezado a usar las redes sociales para difundir la lectura. Además de un catálo...
-
Hablar de sexo sigue siendo tabú en pleno siglo veintiuno. Hablar de amor es una de tantas maneras de intentar comprender un fenómeno incomp...
-
BRUTAL DELICADEZA Con treinta y siete años recién cumplidos, a mi novia le siguen saliendo unos granos horriblemente purulentos. Por eso, ...











