Habíamos convenido una señal para cuando mi amigo José
Luis fuera pasto de gusanos. Una colleja si Dios existía. Dos si no había nada.
No he recibido más que silencio desde entonces, pero la otra noche soñé que un
compañero del colegio se hacía el gracioso reventándome la nuca de un manotazo.
Al despertar, acaricié la zona dolorida sintiéndome el hombre más feliz del mundo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
La Semana Santa es época de contrastes. Los cristianos no comen carne el Viernes Santo como forma de duelo por la muerte de Jesús, pero algu...
-
El mundo está lleno de mensajes subliminales que incitan a la lectura. LEA : espuma de afeitar para mandones. Luis Leante : autor de novelas...
-
Aún tenemos abrazos por dar y recibir. Os esperamos en la FERIA DEL LIBRO DE ELCHE. ¿Cuándo? Este viernes, 17 de abril. ¿A qué hora? De 17 a...


Los sueños, son eso, sueños.
ResponderEliminarSaludos
Unos sueños muy vívidos.
EliminarSaludos.
Los caminos del Señor son inescrutables...
ResponderEliminarMás bien los caminos del dolor...
EliminarSaludos.
ja! qué buena forma de cominicarse!
ResponderEliminarLa médium es más cara.
EliminarUn abrazo.
Sólo un sueño o... todo un sueño premonitorio , quien sabe!
ResponderEliminarQué bueno tu relato!
Un abrazo!
Gracias, seguro que a mi amigo José Luis le habría hecho gracia.
EliminarUn abrazo.
Cumplió su promesa ;)
ResponderEliminarUn saludillo.
Los buenos amigos nunca fallan.
EliminarUn saludín.