miércoles, 20 de mayo de 2009
PRESENTACIÓN EN VALENCIA
Tengo el placer de informaros que El Mirador estará en la Fnac de Valencia el martes 2 de junio a las 19 horas. Me hubiera gustado compartir mesa con Laura Gallego, que hoy presenta su libro Alas Negras, pero no ha podido ser.
martes, 5 de mayo de 2009
LO QUE DICEN LOS LECTORES
5-05-2009
Ya me terminé tu obra. Lo primero de todo, felicitarte, ofcors.
En efecto, has parido una recopilación cojonuda. Me encanta el lenguaje que empleas, como ya te dije, y no sabes cuánto se agradece ver que, en los tiempos que corren, todavía haya gente que respete la ortografía de este modo.
La temática de tus cuentos es fascinante, por ser sencilla, sin pretensiones argumentales retorcidas (algo en lo que es muy fácil caer), pero con finales demoledores, a pesar de todo, y conseguir ese efecto (sencillez- demoledor) es alabable, endelué. Llevas muy bien la ternura sin caer en la cursilería, cosa que siempre he admirado de quien lo consigue, y sin embargo destila un humor, a veces negro, que refuerza, más que apaga, esa ternura. Como comentario negativo (que no lo es, pero algo tendré que sacar, jejejee), es que, en ocasiones, los cuentos se hacen demasiado breves. Se echa de menos un poco a veces indagar en las circunstancias más a fondo; pero sólo te lo digo por decir algo. Por algo son cuentos breves.
Ha sido un gratísimo encuentro. Espero que andes trabajando ya en un segundo volumen; atesoraré este ejemplar para leerlo de vez en cuando, mientras esperamos EL MIRADOR II con impaciencia. ¡Un abrazo, y enhorabuena, de verdad!
(Álvaro de la Riva, escritor)
4-06-2009
Leí tu libro en las esperas en el aeropuerto y durante el viaje (de no ser así, también hubiera tenido que esperar su turno: que yo terminase con Juntacadáveres y Llámame Brooklyn). No sé cómo se arreglan algunos para leer todo lo que aseguran leer, a mí se me acaba el tiempo enseguida.
Sí que el libro debería tener índice (como el mío). Fíjate, ahora no puedo recurrir, sin levantarme (y sabes que me cuesta trabajo moverme), a títulos concretos, para no incurrir en posibles errores. Yo votaría por el que tiene este final (o algo así): cuando su perro deje de cagar en mi puerta, yo dejaré de cagarme en su Dios (seguro que hubiera ganado algún premio en algún concurso, si queda alguno limpio, que esa es otra). Hay más muy buenos en mi opinión: el del chico difícil, por ejemplo. Y no los hubiera leído todos si no me hubieran interesado todos. Como crítica: eres poco impío desde mi perspectiva límite y morbosa. Si hay que decir culo, se dice culo, no trasero (insisto: discípulo de Cela, aunque no digno, me temo). Así que ya ves: ya ha servido tu libro para algo; te debo más de dos horas de entretenimiento; gracias.
(José Ángel Ordiz, escritor)
14-06-2009
En cuanto a tu libro, lo disfruté como un enano. Fui leyéndolo en pequeñas dosis (tuve que contenerme para no devorarlo de un golpe y así saborearlo más). Creo que ya te dije que he notado un gran progreso desde los textos que pude leerte hace ya algunos años en los foros. Ahora tu narrativa es más madura que entonces, y has conseguido un tono humorístico que no puedo sino envidiar (sin despreciar el resto, el primer relato, "el aspirante", me parece una genialidad). Me encantaría escribir humor pero he comprendido a fuerza de intentarlo que es mucho más difícil de lo que parece.
(David Vila)
09-12-2009
El libro me gustó mucho, sobre todo porque eran relatos muy breves normalmente con un final inesperado que sorprenden gratamente al lector. Lo importante de un libro es que nunca se haga pesado y este desde luego que no se hace, cosa que puedes considerar un logro.
(Rodrigo del Lago, escritor)
Ya me terminé tu obra. Lo primero de todo, felicitarte, ofcors.
En efecto, has parido una recopilación cojonuda. Me encanta el lenguaje que empleas, como ya te dije, y no sabes cuánto se agradece ver que, en los tiempos que corren, todavía haya gente que respete la ortografía de este modo.
La temática de tus cuentos es fascinante, por ser sencilla, sin pretensiones argumentales retorcidas (algo en lo que es muy fácil caer), pero con finales demoledores, a pesar de todo, y conseguir ese efecto (sencillez- demoledor) es alabable, endelué. Llevas muy bien la ternura sin caer en la cursilería, cosa que siempre he admirado de quien lo consigue, y sin embargo destila un humor, a veces negro, que refuerza, más que apaga, esa ternura. Como comentario negativo (que no lo es, pero algo tendré que sacar, jejejee), es que, en ocasiones, los cuentos se hacen demasiado breves. Se echa de menos un poco a veces indagar en las circunstancias más a fondo; pero sólo te lo digo por decir algo. Por algo son cuentos breves.
Ha sido un gratísimo encuentro. Espero que andes trabajando ya en un segundo volumen; atesoraré este ejemplar para leerlo de vez en cuando, mientras esperamos EL MIRADOR II con impaciencia. ¡Un abrazo, y enhorabuena, de verdad!
(Álvaro de la Riva, escritor)
4-06-2009
Leí tu libro en las esperas en el aeropuerto y durante el viaje (de no ser así, también hubiera tenido que esperar su turno: que yo terminase con Juntacadáveres y Llámame Brooklyn). No sé cómo se arreglan algunos para leer todo lo que aseguran leer, a mí se me acaba el tiempo enseguida.
Sí que el libro debería tener índice (como el mío). Fíjate, ahora no puedo recurrir, sin levantarme (y sabes que me cuesta trabajo moverme), a títulos concretos, para no incurrir en posibles errores. Yo votaría por el que tiene este final (o algo así): cuando su perro deje de cagar en mi puerta, yo dejaré de cagarme en su Dios (seguro que hubiera ganado algún premio en algún concurso, si queda alguno limpio, que esa es otra). Hay más muy buenos en mi opinión: el del chico difícil, por ejemplo. Y no los hubiera leído todos si no me hubieran interesado todos. Como crítica: eres poco impío desde mi perspectiva límite y morbosa. Si hay que decir culo, se dice culo, no trasero (insisto: discípulo de Cela, aunque no digno, me temo). Así que ya ves: ya ha servido tu libro para algo; te debo más de dos horas de entretenimiento; gracias.
(José Ángel Ordiz, escritor)
14-06-2009
En cuanto a tu libro, lo disfruté como un enano. Fui leyéndolo en pequeñas dosis (tuve que contenerme para no devorarlo de un golpe y así saborearlo más). Creo que ya te dije que he notado un gran progreso desde los textos que pude leerte hace ya algunos años en los foros. Ahora tu narrativa es más madura que entonces, y has conseguido un tono humorístico que no puedo sino envidiar (sin despreciar el resto, el primer relato, "el aspirante", me parece una genialidad). Me encantaría escribir humor pero he comprendido a fuerza de intentarlo que es mucho más difícil de lo que parece.
(David Vila)
09-12-2009
El libro me gustó mucho, sobre todo porque eran relatos muy breves normalmente con un final inesperado que sorprenden gratamente al lector. Lo importante de un libro es que nunca se haga pesado y este desde luego que no se hace, cosa que puedes considerar un logro.
(Rodrigo del Lago, escritor)
jueves, 30 de abril de 2009
BIBLIOTECAS DONDE SE PUEDE LEER
miércoles, 29 de abril de 2009
LO QUE DICE LA EDITORIAL
El Mirador es ironía, es mirada oblicua, es guasa, es elegancia, es cine, es requiebro, es giro, es socarronería, es darle la vuelta a la tortilla y seguir dándosela una y otra vez más. Es puro atletismo de la lengua, como digo. Relatos como "Un chico difícil", "El aspirante", "Salir del armario", "Ama de casa" (...) le hacen a uno repensar la literatura y la manera de reírse, de disfrutar leyendo a alguien que al mismo tiempo que te hace reír te da otra visión y te deja perplejo ante lo que ya creías zanjado.
PRESENTACIÓN EN ALICANTE
Presentación de "El Mirador". Libro de relatos humorísticos del alicantino José Antonio López Rastoll.Fecha: 24 de marzo de 2009
Lugar: Centro Giner de los Ríos de Alicante
A los 30 años José Antonio López Rastoll descubrió que necesitaba "contar historias donde desarrollar un chispazo". Cuatro años después nace El Mirador, la primera obra de este alicantino, un conjunto de 41 historias breves narradas en tono de humor, editado por Atlantis. "Relatos cotidianos que se meten con todo y con todos, pero sin buscar herir a nadie, sino una sonrisa de complicidad", explica López Rastoll.
Licenciado en Filología Hispánica, este escritor primerizo confiesa estar influenciado, entre otros, por Eduardo Mendoza, Roald Dahl o Quim Monzó. De hecho, fue El perquè de tot plegat de Monzó lo que lo lanzó al relato breve y al humor "como medio de transmisión de ideas y sentimientos".
(Publicidad alacalle)
¿QUÉ ES EL MIRADOR?
Lo que te puedo contar sobre mi libro es que se llama El Mirador, que está compuesto por 41 relatos breves y que está publicado por la editorial Atlantis. Dichos relatos tratan temas cotidianos como el paro, la violencia de género, la falta de vivienda, el acoso escolar, la ley antitabaco... desde una perspectiva optimista y novedosa. Siempre trato en mis cuentos de presentar las realidades más duras con grandes dosis de humor y apelo a la imaginación como medio para superar las visicitudes del día a día. Los dos autores que más me han inspirado a la hora de redactar El Mirador han sido Roald Dahl y Quim Monzó. Tras leer El perquè de tot plegat de Monzó, quedé prendado del cuento breve y del humor como medio de transmisión de ideas y sentimientos. En cuanto a Roald Dahl, creo que es un gran cuentista y de él me han influido sobre todo sus finales sorpresa. Hay bastantes diseminados a lo largo del libro. Me encanta dar un giro inesperado a la historia para que el final sea lo contrario de lo que el lector tenía en mente. Para lograr ese objetivo, suelo repartir algunas pistas falsas a lo largo del cuento. Relatos como "Un chico difícil" o "Salir del armario" son un ejemplo de ello. También, a veces, dejo al lector que complete el final del cuento. Son ejemplo de ello relatos como "La visita".
miércoles, 4 de marzo de 2009
UNA DE ZOMBIS
Los profesores de todos los colegios se han convertido en criaturas perezosas cuyos quejidos lastimeros hielan la sangre al más pintado. Algunos alumnos están tan hartos que, por no oírlos, han decidido estudiar para los exámenes.
Pero ni siquiera así están contentos. Se quejan todo el tiempo de que tienen que leer más.
Empezaron a cambiar tras un lamentable error en el sistema informático que controla los presupuestos del estado. De golpe, decidió subirles el sueldo y prolongarles las vacaciones.
Al principio, reinventaron todas y cada una de las formas de odiar a muerte su puesto de trabajo: se madruga mucho, los críos no estudian, la mujer de la limpieza es repulsiva, la tiza mancha...
Luego se impuso la triple moda. Los libros están claros, ¿para qué explicar? Los chavales no hacen los deberes, ¿para qué corregir? Cuatro con noventa y nueve: la próxima vez estudia más, muchacho.
Los directores no fueron ajenos a este descontrol y reunieron al personal con carácter de urgencia. No se hizo nada. Cuando hay un zángano, se le echa a la calle. Cuando todos zanganean, ¿quién tiene el valor de hacer limpieza?
La señora de la limpieza, cuyo hijo estudia oposiciones, lo tiene claro. Para ella son una plaga. Y las plagas hay que erradicarlas. No, no se trata de hacer una masacre. Se trata de forzar una baja indefinida que muchos están deseando. Baja por depresión, eso es. Depresión por exceso de trabajo. Pero ¿cómo?
Su cerebro maquiavélico necesitó un solo mes para organizarlo todo. Tenía una amiga que tenía otra que trabajaba en el sindicato. No lo hacía sólo por su hijo. Por primera vez en su vida no se sentía un trapo. Además, odiaba a esos malditos zombis.
Última hora de la tarde. Han llovido solicitudes de baja por enfermedad en la mesa del director de cada colegio. Las mujeres de la limpieza se han declarado en huelga indefinida. Piden lo mismo que todo el mundo: trabajar menos y cobrar más. Como consecuencia, los directores han planteado una solución de emergencia a la creciente basura que se acumula en los centros. Después de las clases... todo el personal, incluidos ellos, debe colaborar.
Primera hora de la mañana. La Consejería de Educación ha visto sospechosa tanta baja por enfermedad y ha comenzado a rescindir contratos. Las listas de espera de los interinos han disminuido considerablemente. Nadie se ha vuelto a quejar.
Atlantis, 2009
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