
domingo, 11 de enero de 2026
GENEROSIDAD

miércoles, 10 de diciembre de 2025
EL INCIDENTE
miércoles, 12 de marzo de 2025
EL MENDIGO
Incluido en la antología del X Concurso de Microrrelatos «Queridos Fantasmas» convocado por El Muro del Escritor.
miércoles, 29 de enero de 2025
EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

A lo largo de los años, le he cogido cariño a certámenes que se celebran en distintos lugares de la geografía española. Todos tienen en común que aceptan envíos por correo electrónico. Alguno ha desaparecido y otros siguen dándome la oportunidad de afilar la pluma.
El Cuenta 140 del suplemento El Cultural fue un concurso semanal conducido por Juan Aparicio Belmonte. El reto consistía en escribir un microrrelato de máximo 140 caracteres, o sea, unas dos líneas. Tras más de una década, dejó de existir a principios de 2024. Logré una docena de finalistas, entre ellos tres ganadores. También tuve la osadía de reunir parte del material en Pelusillas en el ombligo (Lastura, 2015), un libro elaborado a medias con la escritora Esther Planelles que celebra su décimo aniversario.
El Certamen Internacional de Microrrelato «Jorge Alonso Curiel» ya va por su tercera edición. El gran número de participantes se debe, sobre todo, a su rigurosa transparencia y a la amabilidad del autor vallisoletano. Se convoca cada verano y nos desafía a escribir una historia de hasta 150 palabras. Quedé finalista con «La casa» en 2023.
También en verano, el Club de Escritura La Biblioteca anuncia el Certamen de Microrrelatos «Sucedió en la Feria». Como su nombre indica, hay que urdir una historia que se desarrolle en la Feria de Albacete con un máximo de 245 palabras. Fui finalista en 2014 con «El síndrome de la cabina», que luego incluí en mi libro Trece rosas negras (Tres Columnas, 2018). El premio lleva la friolera de doce ediciones.
Como diría Fernando Fernán Gómez, los concursos tienen un punto humillante para los perdedores. De ahí que felicitar a los ganadores sea, en cierto modo, una injusticia y una crueldad; yo felicito a los que seguimos intentándolo.
miércoles, 21 de febrero de 2024
EL APERITIVO

«Y esto es solo un aperitivo de lo que te espera cuando estemos casados», dijo la anciana dándole un beso en la boca a su enfermero.
FINALISTA en el Concurso Cuenta 140 de El Cultural.
lunes, 18 de diciembre de 2023
EN LA LUNA
Incluido en la antología del IV Concurso Internacional de Microrrelato Luz de Luna convocado por Diversidad Literaria.
miércoles, 7 de diciembre de 2022
TRATO HUMANO
miércoles, 9 de febrero de 2022
EL HOMBRE DE ESPALDAS
miércoles, 3 de noviembre de 2021
LOS ASESORES

miércoles, 10 de febrero de 2021
EL VERDE
Su abuela le explicó con dulzura, para que dejara de temblar, que aquel espectáculo de color se llamaba árbol.
GANADOR en el Concurso Cuenta 140 de El Cultural.
miércoles, 18 de noviembre de 2020
EL DINERO
miércoles, 7 de octubre de 2020
LA JUVENTUD

FINALISTA en el concurso Cuenta 140 de El Cultural.
miércoles, 24 de junio de 2020
EL DÍA DE LA LIBERACIÓN
Hoy no será un día cualquiera para David, que espera impaciente que las campanas de la iglesia toquen las nueve de la mañana. Ese tañido —antes odiado porque marcaba el momento de ir al colegio— ahora le sonará a bendita gloria.
Por primera vez, ha madrugado sin quejas ni protestas. Nadie ha tenido que despertarle; lo ha hecho él solo. Ha sido ver luz y saltar de la cama como un resorte. Ha desayunado un vaso de leche con galletas. Luego se ha puesto el chándal que va a juego con las zapatillas de deporte, se ha lavado los dientes y se ha peinado.
Ni siquiera ha enchufado la televisión para ver dibujos animados.
Tampoco ha matado el tiempo mirando vídeos en el móvil.
Está asomado al balcón cuando su padre se levanta.
El adulto se rasca la cabeza unos segundos hasta recordar que hoy es el día de la liberación. Sale a tomar el sol junto a su hijo. El contraste entre ambos es máximo: el hombre en pijama, sin afeitar y con aire huérfano; el niño vestido, acicalado y expectante.
—¿A qué hora te acostaste ayer, papá?
—Mejor no preguntes —contesta bostezando como un león.
—Buenos días entonces.
El hombre revuelve el pelo demasiado largo del chaval. Este le comunica que ya ha contado cincuenta personas con mascarilla, veinte con bufanda, diez con el rostro al descubierto y una con un casco de moto.
—¿En serio?
—También he visto pasar un camión del ejército. Alucinante.
—Oye —cambia de tema—, espero que recuerdes que el paseo no podrá durar más de…
—¿Veremos a mamá? —inquiere el pequeño mirando directamente a los ojos de su padre.
El hombre tarda en reaccionar. Su rostro se ensombrece aunque los rayos de sol le dan de lleno. Ella decidió, por coherencia, pasar la cuarentena en casa de sus padres.
—Hemos hablado —susurra al fin con un nudo en la garganta—. Saldrás cada día con uno.
David, que odia las discusiones interminables y los gritos secos, sabe que ha llegado el momento de pasar página. Un nuevo nacimiento espera a la civilización. Una puerta se cierra y otra se abre. Su madre sonríe bajo la mascarilla por primera vez en meses.
Incluido en la antología Palabras contra el virus, editada por Palin.
miércoles, 4 de marzo de 2020
LAS PERSONAS TÓXICAS
Mientras esperaban a la profesora, algunos linces analizaron sintácticamente la nota de suicidio de la pizarra.
FINALISTA en el concurso Cuenta 140 de El Cultural.
jueves, 14 de noviembre de 2019
EN EL TEATRO WAGNER
El acto tuvo lugar en el vestíbulo del teatro Wagner de Aspe. Me desplacé en autobús, animado por asistir a una velada literaria y por conocer la localidad alicantina. El recibidor del teatro estaba presidido por un busto de Alfredo Kraus. Completaban el mismo una mesa de conferencias y medio centenar de butacas rojas. Tomé asiento en una de ellas cuando apenas faltaban diez minutos.
jueves, 7 de noviembre de 2019
EL REINO DE LOS SUELOS
Primero fue: «Niño, no cojas cosas del suelo». Guardaba en los bolsillos restos de naufragios como un Cousteau de ciudad, pipas para comérselas luego y alguna materia pringosa en descomposición. Luego empezó a profesionalizarse: tatuajes, pegatinas, juguetes, un billete premiado con cinco euros. Eran las típicas bagatelas que no hacen daño a nadie y cambié de estrategia: «Niño, pide permiso». Cuando encontró a su padre, desaparecido desde que fue a comprar tabaco una Nochebuena, no me quedó más remedio que aceptarlo. El chico poseía un don. Ahora que él ha vuelto a largarse, le digo: «Hijo, coge lo que valga la pena».
Finalista en el V Concurso Autonómico de Microrrelatos Té con Tagore.
miércoles, 28 de agosto de 2019
EL DÍA INFINITO
En el hotel Abando de Bilbao —donde un mes antes Mari Carmen Azkona recibía el Gargantúa—, recogí el pasado 19 de agosto el premio Plaza Nueva Idazleak por el relato «El día infinito». Debido a que tiene cierta extensión, podéis leerlo con más comodidad en la antología Inventa Bilbao (Rubric, 2019).
miércoles, 8 de mayo de 2019
GANADOR DEL PLAZA NUEVA IDAZLEAK
Es más fácil recuperarse de una derrota que acostumbrarse a una victoria, pero a nadie le amarga un dulce ni una inyección de moral. He ganado el VII Certamen Internacional de Narrativa Bilbao Aste Nagusia 2019 en la categoría Premio Plaza Nueva Idazleak con el relato «El día infinito». Además de aparecer publicado en la antología correspondiente, recogeré mi premio el próximo 19 de agosto durante un acto público que se celebrará en el hotel Abando de Bilbao. Será la excusa perfecta para visitar a mis amigos del Norte en la Semana Grande.
martes, 14 de agosto de 2018
BILBAO
La ciudad parecía vivir el principio de la primavera. En pleno julio el termómetro se distraía en la fresca humedad de los tejados oscuros de las casas. Cogió un taxi en la estación. Alguien había olvidado un libro de una tal Mari Carmen Azkona en el asiento trasero. Había quedado en llamar a Nácar en cuanto llegara al hotel y el taxista no le daba conversación, de modo que escogió una página al azar.
Su habitación daba a la ría. Abrió la ventana, se hizo un ovillo en el alféizar como un gato y contempló emocionado a varios piragüistas patinando sobre el agua. Pensó con ironía que si no le hubiera tocado aquel premio de Haikus, jamás habría tenido el valor de alojarse en un hotel tan caro. El sonido del móvil le sacó del ensimismamiento. Era la voz grave de Nácar. Por un instante, maldijo no poder quedarse toda la tarde con la mano apoyada en la barbilla mientras observaba en silencio.
Seis meses de relación por internet sumieron a Ramón, de camino a la cita en el Puppy del Guggenheim, en un abismo de incertidumbre. En honor a la verdad, no había sido del todo sincero. No era un enfermo terminal, sino más bien un hipocondríaco solitario que pensaba que había llegado su hora si una mañana no iba al baño. Se preguntó, angustiado, qué ocurriría cuando Nácar lo supiera.
El paseo al lado de la ría le estaba dando ganas de nadar, nadar lo más rápido posible y alejarse de allí. Cinco minutos para encontrarse con la mujer de sus sueños. Delgada, pálida, sensible, noctívaga. Desechó el pensamiento de que ella le hubiera mentido descaradamente, aunque, siendo gótica, quizá habría exagerado la gravedad de su dolencia.
El sol se ocultó tras unas nubes como una geisha tras su abanico. En la explanada del Guggenheim, solo había dos turistas japoneses y un chico de unos treinta años apoyado sobre la barandilla del Puppy. Ramón se sentó en la bancada de enfrente. Comprobó en su reloj que aún faltaban dos minutos y se dispuso a esperar resignado.
Al cabo de un instante, el chico de la barandilla se fue cabizbajo. Ramón lo observó perderse con curiosidad. Uno de los turistas japoneses se acercó a pedirle una fotografía. Luego, en un español muy rudimentario, le dio un pañuelo negro. Tardó un poco en comprender que se le había olvidado a aquel joven. Trató de devolvérselo al japonés para que lo llevara a la policía, pero ya no estaba.
Nácar no apareció. Su móvil estuvo desconectado el resto del fin de semana. Mientras hacía la maleta para regresar a Alicante, Ramón no supo si guardar el pañuelo o tirarlo a la basura. Entonces se fijó en un detalle que le había pasado inadvertido.
En la cara interior de la etiqueta, alguien había escrito con bolígrafo una especie de mensaje. En recepción no disponían de una lupa, así que la compró en un supermercado chino. Regresó al cuarto con el corazón interpretando una tamborrada en su pecho.
Sonrió primero y luego rio a carcajadas por haber sospechado siquiera que aquel chico vestido todo de negro podría ser Nácar. El mensaje decía con claridad «Mi hermana lo siente». Guardó el pañuelo en la maleta por si refrescaba.
lunes, 6 de agosto de 2018
LA PRUEBA IRREFUTABLE
El día siguiente a su fallecimiento se apareció para decirme que no había nada al otro lado.
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