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domingo, 11 de enero de 2026

GENEROSIDAD


















«Año nuevo, vida nueva», se dijo el corazón anónimo cuando empezó a latir en el centro de otra cavidad torácica.

Incluido en la antología del XII Concurso de Microrrelatos «Año Nuevo, vida nueva» convocado por El Muro del Escritor.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

EL INCIDENTE












Desde aquel insólito desmayo en el metro, no has vuelto a beber ni una gota de sangre. Regresas al lugar del incidente para aclarar tus recuerdos. En el rostro de un joven que escucha música a través de unos cascos se ha dibujado una sonrisa bondadosa. Quizá ha sido él quien, con una crueldad fuera de lo común, te ha convertido de nuevo en humano.


Incluido en la antología del III Concurso Internacional de Microrrelatos «Crónicas Microvampíricas» convocado por Diversidad Literaria.

miércoles, 12 de marzo de 2025

EL MENDIGO












Llevo dos horas aquí de pie, con la sonrisa congelada, esperando que algún paseante me mire. Todos pasan de largo. Cuando recibo la visita turbadora de una amiga difunta, entiendo la indiferencia del público. Vaya si la entiendo. Alguien me ha debido pedir que le firmara un libro y no lo he soportado.

Incluido en la antología del X Concurso de Microrrelatos «Queridos Fantasmas» convocado por El Muro del Escritor.

miércoles, 29 de enero de 2025

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR



Dejemos meridianamente claro que un concurso literario no juzga si uno vale o no como escritor. El jurado sabrá mucho de literatura, pero también es humano y se puede equivocar. Por otra parte, a veces el ego nos juega malas pasadas. Suelo tener en cuenta esta dualidad cada vez que participo en premios de relato y microrrelato. No somos tan buenos cuando ganamos ni tan malos cuando perdemos.

A lo largo de los años, le he cogido cariño a certámenes que se celebran en distintos lugares de la geografía española. Todos tienen en común que aceptan envíos por correo electrónico. Alguno ha desaparecido y otros siguen dándome la oportunidad de afilar la pluma.

El Cuenta 140 del suplemento El Cultural fue un concurso semanal conducido por Juan Aparicio Belmonte. El reto consistía en escribir un microrrelato de máximo 140 caracteres, o sea, unas dos líneas. Tras más de una década, dejó de existir a principios de 2024. Logré una docena de finalistas, entre ellos tres ganadores. También tuve la osadía de reunir parte del material en Pelusillas en el ombligo (Lastura, 2015), un libro elaborado a medias con la escritora Esther Planelles que celebra su décimo aniversario.

El Certamen Internacional de Microrrelato «Jorge Alonso Curiel» ya va por su tercera edición. El gran número de participantes se debe, sobre todo, a su rigurosa transparencia y a la amabilidad del autor vallisoletano. Se convoca cada verano y nos desafía a escribir una historia de hasta 150 palabras. Quedé finalista con «La casa» en 2023.

También en verano, el Club de Escritura La Biblioteca anuncia el Certamen de Microrrelatos «Sucedió en la Feria». Como su nombre indica, hay que urdir una historia que se desarrolle en la Feria de Albacete con un máximo de 245 palabras. Fui finalista en 2014 con «El síndrome de la cabina», que luego incluí en mi libro Trece rosas negras (Tres Columnas, 2018). El premio lleva la friolera de doce ediciones.

Como diría Fernando Fernán Gómez, los concursos tienen un punto humillante para los perdedores. De ahí que felicitar a los ganadores sea, en cierto modo, una injusticia y una crueldad; yo felicito a los que seguimos intentándolo.


miércoles, 21 de febrero de 2024

EL APERITIVO


«Y esto es solo un aperitivo de lo que te espera cuando estemos casados», dijo la anciana dándole un beso en la boca a su enfermero.

FINALISTA en el Concurso Cuenta 140 de El Cultural.


lunes, 18 de diciembre de 2023

EN LA LUNA




El médico teclea mientras la anciana narra sus padecimientos entre suspiros, pero, en lugar de hacer alguna pregunta o prescribir la medicina correspondiente, le lee un fragmento del capítulo que escribe. Luego la interroga con la mirada. «No está mal», dice ella. Y añade: «Ya veo que lo suyo también es crónico».

Incluido en la antología del IV Concurso Internacional de Microrrelato Luz de Luna convocado por Diversidad Literaria.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

TRATO HUMANO


Tengo ganas de largarme de aquí. Igual que la veintena de clientes que hace cola. Aunque parezca increíble, la puerta vomita sin parar otros incautos que se suman a la fila. De las tres cajas, solo una está de servicio. La colega de la única cajera que trabaja —con la parsimonia de un caracol— se marchó a almorzar o a la peluquería sobre las diez. Son las doce menos cuarto de la mañana. En las mesas no labura nadie y, para colmo, la directora de la sucursal mantiene cerrada la puerta de su despacho. De haberlo sabido antes, no habría entrado a robar. Ahora ya es cuestión de orgullo que me atiendan.


Incluido en la antología del II Certamen Rubric de Microrrelatos.

miércoles, 9 de febrero de 2022

EL HOMBRE DE ESPALDAS

















Durante uno de sus solitarios paseos, vio a su padre pescando doradas en el Tiro Pichón. Parecía imposible —había fallecido recientemente—, pero el corazón le decía que era él. Siempre de espaldas, siempre mirando al mar. Con solo pensar en comprobarlo, temblaba de pies a cabeza. Cuando estaba a punto de rozarle un hombro, se caló la inconfundible gorra de marinero que fue a la basura.


Incluido en la antología Microterrores publicada por Diversidad Literaria.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

LOS ASESORES


















Los asesores aconsejaron mantener la mascarilla en lugares públicos hasta que el presidente superara su pánico a las multitudes.

FINALISTA en el Concurso Cuenta 140 de El Cultural.

miércoles, 10 de febrero de 2021

EL VERDE












Su abuela le explicó con dulzura, para que dejara de temblar, que aquel espectáculo de color se llamaba árbol.


GANADOR en el Concurso Cuenta 140 de El Cultural.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

EL DINERO

















La lectura del testamento no aclaró al hijo único cómo repartir la herencia entre sus diferentes personalidades.


FINALISTA en el Concurso Cuenta 140 de El Cultural.

miércoles, 7 de octubre de 2020

LA JUVENTUD















Dilapidó su juventud desde la guardería, deseando que su madre llegase alguna vez a recogerlo.

FINALISTA en el concurso Cuenta 140 de El Cultural.

miércoles, 24 de junio de 2020

EL DÍA DE LA LIBERACIÓN


Hoy no será un día cualquiera para David, que espera impaciente que las campanas de la iglesia toquen las nueve de la mañana. Ese tañido —antes odiado porque marcaba el momento de ir al colegio— ahora le sonará a bendita gloria.
     Por primera vez, ha madrugado sin quejas ni protestas. Nadie ha tenido que despertarle; lo ha hecho él solo. Ha sido ver luz y saltar de la cama como un resorte. Ha desayunado un vaso de leche con galletas. Luego se ha puesto el chándal que va a juego con las zapatillas de deporte, se ha lavado los dientes y se ha peinado.
     Ni siquiera ha enchufado la televisión para ver dibujos animados.
     Tampoco ha matado el tiempo mirando vídeos en el móvil.
     Está asomado al balcón cuando su padre se levanta.
     El adulto se rasca la cabeza unos segundos hasta recordar que hoy es el día de la liberación. Sale a tomar el sol junto a su hijo. El contraste entre ambos es máximo: el hombre en pijama, sin afeitar y con aire huérfano; el niño vestido, acicalado y expectante.
     —¿A qué hora te acostaste ayer, papá?
     —Mejor no preguntes —contesta bostezando como un león.
     —Buenos días entonces.
     El hombre revuelve el pelo demasiado largo del chaval. Este le comunica que ya ha contado cincuenta personas con mascarilla, veinte con bufanda, diez con el rostro al descubierto y una con un casco de moto.
     —¿En serio?
     —También he visto pasar un camión del ejército. Alucinante.
     —Oye —cambia de tema—, espero que recuerdes que el paseo no podrá durar más de…
     —¿Veremos a mamá? —inquiere el pequeño mirando directamente a los ojos de su padre.
     El hombre tarda en reaccionar. Su rostro se ensombrece aunque los rayos de sol le dan de lleno. Ella decidió, por coherencia, pasar la cuarentena en casa de sus padres.
     —Hemos hablado —susurra al fin con un nudo en la garganta—. Saldrás cada día con uno.
     David, que odia las discusiones interminables y los gritos secos, sabe que ha llegado el momento de pasar página. Un nuevo nacimiento espera a la civilización. Una puerta se cierra y otra se abre. Su madre sonríe bajo la mascarilla por primera vez en meses.


Incluido en la antología Palabras contra el virus, editada por Palin.

miércoles, 4 de marzo de 2020

LAS PERSONAS TÓXICAS
















Mientras esperaban a la profesora, algunos linces analizaron sintácticamente la nota de suicidio de la pizarra.

FINALISTA en el concurso Cuenta 140 de El Cultural.

jueves, 14 de noviembre de 2019

EN EL TEATRO WAGNER

El Club de Lectura Té con Tagore me invitó en octubre a leer El reino de los suelos, finalista del V Concurso de Microrrelatos para residentes en la Comunidad Valenciana.
            
El acto tuvo lugar en el vestíbulo del teatro Wagner de Aspe. Me desplacé en autobús, animado por asistir a una velada literaria y por conocer la localidad alicantina. El recibidor del teatro estaba presidido por un busto de Alfredo Kraus. Completaban el mismo una mesa de conferencias y medio centenar de butacas rojas. Tomé asiento en una de ellas cuando apenas faltaban diez minutos.

Se acercó a saludarme Nieves García, escritora y representante del Club de Lectura. Luego siguió derrochando simpatía entre los presentes. Al rato, dio comienzo la ceremonia. Nombraron a los finalistas y quien quiso salió a leer su microrrelato. El aire se llenó de palabras. Cuando me tocó, no perdí la oportunidad de dedicárselo a mi hijo.

La lectura de los tres premiados fue el colofón del acto, cuyo epílogo consistió en la típica foto de familia. Después pasamos a tomar un tentempié a la entrada del teatro. Tuve la suerte de charlar distendidamente con otros escritores sobre lo humano y lo divino. Incluso recibí alguna felicitación por mi historia. Larga vida al género breve.

jueves, 7 de noviembre de 2019

EL REINO DE LOS SUELOS


Primero fue: «Niño, no cojas cosas del suelo». Guardaba en los bolsillos restos de naufragios como un Cousteau de ciudad, pipas para comérselas luego y alguna materia pringosa en descomposición. Luego empezó a profesionalizarse: tatuajes, pegatinas, juguetes, un billete premiado con cinco euros. Eran las típicas bagatelas que no hacen daño a nadie y cambié de estrategia: «Niño, pide permiso». Cuando encontró a su padre, desaparecido desde que fue a comprar tabaco una Nochebuena, no me quedó más remedio que aceptarlo. El chico poseía un don. Ahora que él ha vuelto a largarse, le digo: «Hijo, coge lo que valga la pena».

Finalista en el V Concurso Autonómico de Microrrelatos Té con Tagore.

miércoles, 28 de agosto de 2019

EL DÍA INFINITO


En el hotel Abando de Bilbao —donde un mes antes Mari Carmen Azkona recibía el Gargantúa—, recogí el pasado 19 de agosto el premio Plaza Nueva Idazleak por el relato «El día infinito». Debido a que tiene cierta extensión, podéis leerlo con más comodidad en la antología Inventa Bilbao (Rubric, 2019).
            
En su lugar, hablaré brevemente de su génesis. El único requisito del concurso era que el cuento se desarrollara en Bilbao. Decidí que la acción transcurriera en el desaparecido Parque de Atracciones de Artxanda, para lo cual me empapé de toda la información disponible en internet. Nunca me había documentado para escribir una historia y me ha parecido una experiencia fascinante.

El cine y la música dejan su huella indeleble en «El día infinito». Hay un homenaje no explícito a una antigua película de terror llamada El Carnaval de las almas (Herk Harvey, 1962). Explícito es el homenaje a la música de la Movida, a esa libertad creativa que se echa de menos en estos tiempos tan políticamente correctos.

Como siempre, mi mujer fue mi lectora cero y la única persona con quien compartí el relato. Poco inclinada a las alabanzas innecesarias o a hacer leña del árbol caído, creo recordar que lo despachó en dos palabras: «Está correcto».

miércoles, 8 de mayo de 2019

GANADOR DEL PLAZA NUEVA IDAZLEAK













Es más fácil recuperarse de una derrota que acostumbrarse a una victoria, pero a nadie le amarga un dulce ni una inyección de moral. He ganado el VII Certamen Internacional de Narrativa Bilbao Aste Nagusia 2019 en la categoría Premio Plaza Nueva Idazleak con el relato «El día infinito». Además de aparecer publicado en la antología correspondiente, recogeré mi premio el próximo 19 de agosto durante un acto público que se celebrará en el hotel Abando de Bilbao. Será la excusa perfecta para visitar a mis amigos del Norte en la Semana Grande.

martes, 14 de agosto de 2018

BILBAO


















Ramón Mondéjar recuerda sensaciones de aquel viaje a Bilbao, pero pocas certidumbres más allá de que se estaban muriendo. Conoció a Nácar en su blog sobre enfermedades raras. Ella también tenía el suyo sobre música gótica. Era quince años más joven que él, pero a la chica se la traía al pairo. De hecho, solía bromear con la cara que pondrían sus padres si supieran que gastaba sus últimos meses de vida chateando con un cuarentón.
     Durante el viaje en tren, Ramón miraba fotos que ella le había enviado en negros sobres lacrados. Especialmente aquella donde yacía en una tumba con las manos cruzadas sobre el pecho. Y bajo ellas, una rosa negra. Los ojos cerrados.
     La ciudad parecía vivir el principio de la primavera. En pleno julio el termómetro se distraía en la fresca humedad de los tejados oscuros de las casas. Cogió un taxi en la estación. Alguien había olvidado un libro de una tal Mari Carmen Azkona en el asiento trasero. Había quedado en llamar a Nácar en cuanto llegara al hotel y el taxista no le daba conversación, de modo que escogió una página al azar.
     Su habitación daba a la ría. Abrió la ventana, se hizo un ovillo en el alféizar como un gato y contempló emocionado a varios piragüistas patinando sobre el agua. Pensó con ironía que si no le hubiera tocado aquel premio de Haikus, jamás habría tenido el valor de alojarse en un hotel tan caro. El sonido del móvil le sacó del ensimismamiento. Era la voz grave de Nácar. Por un instante, maldijo no poder quedarse toda la tarde con la mano apoyada en la barbilla mientras observaba en silencio.
     Seis meses de relación por internet sumieron a Ramón, de camino a la cita en el Puppy del Guggenheim, en un abismo de incertidumbre. En honor a la verdad, no había sido del todo sincero. No era un enfermo terminal, sino más bien un hipocondríaco solitario que pensaba que había llegado su hora si una mañana no iba al baño. Se preguntó, angustiado, qué ocurriría cuando Nácar lo supiera.
     El paseo al lado de la ría le estaba dando ganas de nadar, nadar lo más rápido posible y alejarse de allí. Cinco minutos para encontrarse con la mujer de sus sueños. Delgada, pálida, sensible, noctívaga. Desechó el pensamiento de que ella le hubiera mentido descaradamente, aunque, siendo gótica, quizá habría exagerado la gravedad de su dolencia.
     El sol se ocultó tras unas nubes como una geisha tras su abanico. En la explanada del Guggenheim, solo había dos turistas japoneses y un chico de unos treinta años apoyado sobre la barandilla del Puppy. Ramón se sentó en la bancada de enfrente. Comprobó en su reloj que aún faltaban dos minutos y se dispuso a esperar resignado.
     Al cabo de un instante, el chico de la barandilla se fue cabizbajo. Ramón lo observó perderse con curiosidad. Uno de los turistas japoneses se acercó a pedirle una fotografía. Luego, en un español muy rudimentario, le dio un pañuelo negro. Tardó un poco en comprender que se le había olvidado a aquel joven. Trató de devolvérselo al japonés para que lo llevara a la policía, pero ya no estaba.
     Nácar no apareció. Su móvil estuvo desconectado el resto del fin de semana. Mientras hacía la maleta para regresar a Alicante, Ramón no supo si guardar el pañuelo o tirarlo a la basura. Entonces se fijó en un detalle que le había pasado inadvertido.
     En la cara interior de la etiqueta, alguien había escrito con bolígrafo una especie de mensaje. En recepción no disponían de una lupa, así que la compró en un supermercado chino. Regresó al cuarto con el corazón interpretando una tamborrada en su pecho.
     Sonrió primero y luego rio a carcajadas por haber sospechado siquiera que aquel chico vestido todo de negro podría ser Nácar. El mensaje decía con claridad «Mi hermana lo siente». Guardó el pañuelo en la maleta por si refrescaba.

     Mientras el tren salía, creyó ver fugazmente a un muchacho de riguroso negro oculto entre la multitud.

Incluido en la antología del VI Certamen literario Bilbao Aste Nagusia.

lunes, 6 de agosto de 2018

LA PRUEBA IRREFUTABLE






















El día siguiente a su fallecimiento se apareció para decirme que no había nada al otro lado.
     —Pero mamá… es imposible. Más de dos mil años de cristianismo no pueden estar equivocados —objeté incrédulo.
     Antes de que yo añadiera una palabra más, hizo un gesto de asentimiento con la cabeza. Luego se fue alejando mientras sonreía. Su voz quedó en el aire como la última nota de un piano.
     —Siento esta pantomima. ¿Has visto? No eres tan ateo como tú pensabas.


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