Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
«Quién no desearía poder ser otro», cantaba Enrique Bunbury en No fue bueno, pero fue lo mejor . En El peligro de estar cuerda , Rosa Mont...
-
Mi padre sigue vivo en algunas de las palabras que empleaba deformándolas a su gusto o dándoles un sentido muy peculiar. Cuando menos lo esp...
-
Hay gente con la que la vida se ensaña, gente que no tiene una mala racha sino una continua sucesión de tormentas. Casi siempre esa gente se...


Felicidades por la reseña, Jose. Me alegro de que tus nubes sigan expandiéndose y ocupando espacios.
ResponderEliminarUn abrazo.
Da lo mismo que hablen mal o bien de ti; lo importante es que hablen. Y tú sabes mejor que nadie que algunos de mis relatos están dando mucho que hablar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Jajaja, me ha gustado la reseña y sobre todo la nota que le pone: "TE LO LEES SÍ O SÍ".
ResponderEliminarYo creo que lo tendré ya este mes y podré perderme también entre las nubes :D
Jose, ya te lo dije. Las nubes están cada vez más al alcance de todos para adivinar que ocultan.
ResponderEliminarUn abrazo.
No espero, MaryLin, que todos los cuentos te encanten, pero sí que alguno te llegue.
ResponderEliminarUn abrazo.
Mis nubes son muy terrenales, así que disfrutaremos de este extraordinario fenómeno metereológico a falta de fenómeno editorial. Tú ya me entiendes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Felicidades por la reseña, Jose Antonio, no te imaginas cómo me alegro de que tus nubes gusten. Y no me extraña...Creo que tod@s, en algún momento, jugamos a buscar imágenes en ellas.
ResponderEliminarBesos y un fuerte abrazo.
Pues no está mal que, de salida, no me hayan lanzado el libro a la cabeza... virtualmente hablando.
ResponderEliminarSi todos jugáramos con la imaginación más a menudo el mundo sería un poco menos gris.
Un abrazo.