Voy a presumir un poco: el otro día estuve tomando café con la escritora ilicitana Maribel Romero.
No voy a entrar en detalles sobre el encuentro; eso pertenece a nuestra esfera privada. Sin embargo, captó poderosamente mi interés una palabra que Maribel empleó y, pese a conocer la respuesta, no pude evitar la tentación de consultar para asegurarme: «¿Se dice “imprimido” o “impreso”?». Ella contestó con la amabilidad que la caracteriza: «Creo que es correcto de las dos formas».
No pocas veces, habréis oído a alguien que pretende dárselas de culto regañar a otro en estos términos: «¡“Imprimido” nooooooo; se dice “impreso”!».
Esto es un falso mito, una especie de perversión ortográfica. Como bien apunta Maribel, y ratifica la Real Academia Española, el participio de "imprimir" se puede hacer de las dos maneras: "imprimido" o "impreso". Va en gustos.
Personalmente, prefiero decir «he imprimido el cuento de Blancanieves». Me parece más natural. No obstante, como le ocurre a Alicia, nunca sustituiría «una novela impresa por el mejor ebook del mundo».