Cuando acabé de leer La tregua, la novela más universal de Benedetti, me quedé planchado. ¡Coño, es que es un dramón!
Su protagonista es un viudo cincuentón cuyo único interés en la vida es que le queda poco para jubilarse. Cuando menos lo espera, se enamora de una empleada de su oficina. Ella le corresponde y comienza un periodo de dicha que creyó no volver a experimentar jamás.
Ahora, tras reposar la historia, entresaco un mensaje positivo: la vida es una maravillosa tregua. Carpe diem. Aprovecha el momento. Enrique Bunbury lo resume perfectamente en tres versos de su conocido tema Infinito:
Me calaste hondo y ahora me dueles,
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momento se va y no vuelve a pasar.

A todos los que nos dedicamos a escribir, creo que este tema poco conocido de la Orquesta Mondragón (Tómatelo con calma, 2000) nos viene como anillo al dedo.
