martes, 15 de mayo de 2012

VAREANDO LIBROS 28
















Sigo vareando mis nubes allá donde la crisis de sonrisas no llega. Si te gustan los relatos con final sorprendente (al estilo de Roald Dahl), estaré encantado de charlar contigo el sábado 19 de mayo a las 19 horas, en Libros 28

Por si aún no lo tienes claro, me acompañará el poeta David Revert López, cuyo blog es indispensable para engañar la realidad con el anzuelo de la ironía.


miércoles, 9 de mayo de 2012

CUENTA ATRÁS




     Apenas mis pies aterrizaron en la moqueta como exiliados de la soledad del asfalto exterior, una señorita dijo por megafonía:
     —Estimados clientes, les informamos de que FNAC Alicante cerrará sus puertas a las 21 horas. Disponen de treinta minutos para realizar sus compras. Gracias.
     «Treinta minutos son una eternidad», me dije. Y seguí paseando mi tarde ociosa por la vastedad de la tienda. Nadie compraba. Todos miraban. Era una diversión absurda. Me pregunté: «¿Por qué abrirán los domingos? ¿No es una tortura para sus trabajadores? ¿No es un gasto de luz innecesario?». Imaginé a lo que dedicarían esos empleados el precioso tiempo que malgastaban. Calculé que el índice de natalidad no aumentaría gran cosa si tenemos en cuenta los métodos barrera, pero el índice de felicidad se duplicaría. Los lunes nos despertaríamos en estado de gracia: ellos por haber descansado, nosotros por no haber perdido el tiempo. Menos insultos al volante, menos atropellos a la dignidad humana. Acabaríamos con las caras agrias, con los derrames de bilis retenida. Sólo con un día libre. Sospeché la razón de que los dependientes nunca estén en sus puestos. Se rebelan contra el domingo laboral encerrándose en el baño. Llaman a sus parejas, a sus amigos, a quien sea, y les dan cuenta de tamaña injusticia.
     —Estimados clientes, les recordamos que FNAC Alicante cerrará sus puertas a las 21 horas. Quedan quince minutos para realizar sus compras. Gracias.
     Aquel aviso me devolvió a la cuenta atrás. No es que me importara ser taladrado como un queso gruyer, sólo era un tanto molesto. Recordé entonces el disco de un artista independiente. Un loco. Un cantante catalán que afirma que su única ambición en la vida es el humor. Lo más terrible para una tarde de domingo. Todo el mundo sabe que las tardes de domingo no tienen humor.
     Recorrí las avenidas de discos envalentonado por esta hazaña: comprar un disco de humor en una tarde sin gracia. Pronto supe que mi tarea se vería lastrada por dos factores: la soledad y el tiempo.
     A pesar de que mi corazón está al lado del obrero explotado, mi alma maldijo a aquellos haraganes de uniforme que cobran un plus dominical por no atender peticiones raras que, sin duda, dilatarían su salida inminente del tajo, de la agotadora jornada laboral.
     Me tragué el orgullo y comencé a escarbar como una maruja histérica en rebajas. Busqué en la sección Cantautores, en la sección Variedad Francesa… Aquel hombre iba cobrando simpatía a mis ojos, no porque cantara en catalán, ni siquiera porque fuera humorista. Simplemente, no existía. No existía un apartado para los autores minoritarios. Era un inmigrante que huía en patera de la falta de imaginación de los discos más vendidos. Tratar de salvarlo era un acto de justicia.
     Otra cosa me preocupaba. El sonsonete machacón de mi cabeza. Era como si me hubiera tragado a la señorita del megáfono. Traté de vomitarla, pero me había poseído como si yo fuera una pieza más de su engranaje, del gran reloj del mundo. La cuenta atrás se fue acelerando.
     —Estimados clientes, les recordamos que FNAC Alicante cerrará sus puertas a las 21 horas. Quedan diez minutos para realizar sus compras. Gracias.
     La velada amenaza al paseante dominguero de que le conviene largarse, tras llenarle la cabeza de pájaros publicitarios, tuvo en mí el efecto contrario. Experimenté un desamparo como no sentía desde crío. Quería comprar a toda costa. No mañana ni pasado mañana. Ahora. Susurraban en mi oído las sirenas que si muriese sin escuchar ese disco, grabado con instrumentos inventados, iría derechito al purgatorio del Festival de Eurovisión, o peor aún, al infierno de La Canción del Verano, donde los acordes de «Paquito el chocolatero» o «El chiringuito» se disputarían mi trompa de Eustaquio.
     —Estimados clientes, les recordamos que FNAC Alicante cerrará sus puertas a las 21 horas. Quedan cinco minutos para realizar sus compras. Gracias.
     Sólo un veterano como yo, curtido en mil rebajas, soportaba la presión de los segundos como sanguijuelas clavadas en la espalda. Todos o casi todos los clientes habían desistido. Algunos sin comprar ni una miserable agenda, secretamente frustrados, acumulando una rabia que se desataría en orgías navideñas.
     Una señora encontró el disco por mí. Se lo pedí sibilinamente. El envoltorio de plástico estaba destripado; la funda del compacto, rajada. Sin darle tiempo siquiera a decir un «oiga», volé con mi ejemplar en la mano, tropecé y caí.
     —Esta caja está cerrada, caballero, mañana le atenderemos con gusto.
     —Pero… si aún faltan treinta segundos —reclamé mostrando mi reloj con la esfera rota. El golpe había sido brutal.
     —Lo siento.
     Un guardia jurado me acompañó a la salida, tras asegurarse de que dejaba el disco en el lugar correspondiente. Eran las nueve y tres minutos de la noche.
     Enfilé hacia el bar más próximo, donde maldije mi suerte con varios litros de cerveza. Si no fuera miembro de la SGAE, os aseguro que me lo descargaba.

Vareando nubes
Atlantis, 2012


miércoles, 2 de mayo de 2012

CANALLA SENTIMENTAL























En la última escena de Abierto hasta el amanecer (Robert Rodríguez, 1995) Juliette Lewis le pregunta a George Clooney si puede acompañarlo a un lugar llamado El Rey, y este le responde: «Quizá sea un cabrón, pero no soy un puto cabrón». 

El mundo del cine y la literatura está lleno de canallas simpáticos, y cuanto más dura parece la piel más tierno es el fondo. Es el caso de Daniel, alter ego y travieso protagonista de Parásitos (Amazon, 2013), la novela de Álvaro de la Riva que las editoriales convencionales no se atreven a publicar. Pero no es el único canalla, ya que Burt Deenah, su jefe, y la atractiva Linda Hart esconden sus sentimientos tras las máscaras que se han confeccionado para no sufrir.

Si a estos personajes parasitarios le unimos una trama de ciencia ficción con desparrames cómicos nos hallamos ante una novela ciertamente curiosa.

Todo empieza con la aparición de tres seres encapuchados que podrían ser extraterrestres. Desgraciadamente, no hablan ni una palabra. Daniel, antiguo empleado de la embajada de Estados Unidos, es requerido por su viejo jefe, Burt Deenah, para que se comunique con los supuestos alienígenas. El método que utiliza Daniel no resulta muy ortodoxo pero sí francamente divertido: sólo borracho como una cuba puede entender lo que dicen los seres.

Desde este instante, la hilaridad de la narración se alterna con frases de alta calidad literaria: «El mundo de los sentimientos es como la gabardina del contrabandista de un callejón: está lleno de bolsillos ocultos, donde se guardan los objetos más sorprendentes e inesperados». Y con alusiones cinematográficas al género de terror y ciencia ficción: «Pensé racionalmente que este ejemplar, en todo igual a Juan, era al fin y al cabo como un niño, y como decía aquella película, ¿quién puede matar a un niño?».

Pero ahí no acaba todo: Parásitos contiene una historia de amor ante la cual Ingrid Bergman y Humphrey Bogart se quitarían el sombrero. Porque engancha como el abrazo que están a punto de darse Linda y Daniel. 


Si una novela consigue que rías, es recomendable. Pero si, además, logra hacerte llorar… entonces se convierte en imprescindible. Ustedes deciden si continúan alentando el aburrido panorama literario español o se pasan al lado oscuro. Álvaro de la Riva es un escritor irrepetible.


martes, 24 de abril de 2012

DEJÁNDOME VER
















El pasado mes de marzo me dejé ver más de lo que suele ser habitual en un tipo escurridizo como yo. Ya sabéis: el lobo tira al monte. Nada menos que cuatro presentaciones ocuparon mi tiempo, tres para Atlantis y una de mi último libro. 

El tren de los muertos, de Panchi Caballero, fue la primera parada de este viaje apasionante que es la literatura. La presentación tuvo lugar el 23 de marzo en el salón de actos del Museo de San Javier (Murcia). Parecía que Lady Gaga hubiera convocado una rueda de prensa. Tal era el gentío, entre público, fotógrafos y medios de comunicación. Nadie quería perderse la intervención de Panchi, que se metió al auditorio en el bolsillo sin discursos, con cuatro palabras sentidas. Por mi parte, creo que lo mejor de esta novela policíaca son sus protagonistas, unos jubilados con unas ganas de vivir a prueba de bombas. Ya era hora que un escritor rescatara del olvido a nuestros mayores.





Juicios paralelos, de Luis Pérez Puig, nos llevó al día siguiente a la localidad valenciana de Carcaixent. Esta presentación fue muy especial no sólo por el marco en el que se llevó a cabo, el misterioso Auditorio de las Dominicas, sino sobre todo por la cercanía que demostraron Luis y su familia hacia nosotros. Estas buenas vibraciones quedaron reflejadas en el acto, donde, ante más de un centenar de personas, Luis sacó a relucir esa gracia inherente que tienen los valencianos. En mi opinión, una novela perfectamente ensamblada que se lee sin aliento porque destila autenticidad por los cuatro costados.




El 27 de marzo presenté VAREANDO NUBES en la Once de Alicante. De todo lo que ocurrió allí me quedo con los aplausos que arrancó "Ojos de pez", el relato protagonizado por John, un adolescente ciego con un lenguaje superior a los chavales de su edad y un optimismo incombustible. También me enteré de que existen revistas porno en braille, dato que no conocía. “Cachivaches”, “La redacción” o “Cadáver revive” fueron cuentos también muy celebrados, lo cual demuestra que no existen géneros pequeños ni grandes, escritores noveles o consagrados, sólo historias que consiguen emocionar. Gracias, como siempre, a Antonio Díaz Palao.





Después de tanto ir de aquí para allá me preguntaba sin cesar: ¿Dónde estás Beckie Lou? No, no me había vuelto loco. Es la última novela de Salva Correcher, que presentamos en el Kaf Café de Valencia el 30 de marzo. Coincidí con el autor en aquellas palabras de Gabriel Miró: «La literatura te puede llegar a dar tanto que pedirle dinero resultaría obsceno». Es el sueño imposible lo que atrae.


sábado, 21 de abril de 2012

VER POR TI

¿Puede haber algo más asombroso que ver a esa pareja de abueletes cogida de la mano como si fuese el primer día de su enamoramiento? Adrià Pérez Martí demuestra en Ver por ti (Atlantis, 2012) que lo más alucinante radica en el interior de las personas. 

Partamos de la premisa de que todo está dicho en literatura. Sólo nos queda a los escritores ahondar en los sentimientos sin descuidar, por supuesto, el buen uso del lenguaje. Así, en el primer relato, de los cuatro que componen este libro, y que le da nombre, una anciana cuenta a un joven la historia de la enfermedad de su marido y de su propia ceguera. Sobrecoge la impotencia de la señora por no poder atender a su esposo. El desenlace aparentemente fantástico es, en realidad, una metáfora: quien se empeña en velar por el prójimo, acaba sobreponiéndose a sus propios problemas.

De todos los sentimientos humanos, el más intenso es el miedo. Y no existe peor miedo que la soledad ni peor angustia que el temor a lo desconocido. Soledad como la que siente el tipo que llama a horas intempestivas para pedir auxilio a quien una vez fue su amigo. ¿Serías capaz de negarle tu ayuda?

Los relatos de Adrià Pérez Martí se viven con el corazón en un puño, y cuando uno llega al final de la lectura siente alivio por haber dejado atrás todas las sombras que nos torturan, y que parecen reclamar esa luz irrepetible que habita en el corazón de cada uno.


lunes, 16 de abril de 2012

FIRMA DE LIBROS EN EL MERCADO

















La vuelta de vacaciones me ha deparado gratas sorpresas, pues varias personas se han animado a darme su opinión sobre VAREANDO NUBES, ya sea a través del correo electrónico, el blog o de viva voz. En general, hay una buena aceptación de los relatos. Incluso, tengo amigos que me dicen cuáles son sus favoritos. Entre ellos, “La abuela”, “Jugar al escondite” o “Bodas de plata” están calando hondo, por poner sólo algunos ejemplos.

Una de las últimas opiniones, la que Alicia Uriarte publica en el foro literario La Nieve, describe mi escritura como «vital y trascendente», revelándome aspectos de los que no soy plenamente consciente. Tendría que salir de mi cuerpo para serlo. Gracias a Alicia y a los que como Alicia dibujan la sombra alargada de mis relatos, puedo reconocerme. Y revivirme.

Pero mi suerte no acaba aquí. Con motivo del Día Internacional del Libro, el sábado 21 de abril estaré firmando VAREANDO NUBES en el Mercado Central de Alicante, de 11 a 13 horas.

En una ocasión Maribel Romero Soler me dijo que algún día estaría firmando libros como ella. Lo que no esperaba es ¡estar firmando libros con ella y otros autores de la provincia! Y todo gracias a la editorial alicantina ECU. Y, por supuesto, a Atlantis.

Si te quedaste sin tu ejemplar de VAREANDO NUBES, recuerda que, por el Día Internacional del Libro, estará a un 10% de descuento. Que nadie te quite los sueños.

miércoles, 4 de abril de 2012

VAREANDO LIBRERÍAS

Últimamente me he dejado ver demasiado, de modo que es hora de regresar a mis orígenes. Si me buscáis, estaré en las nubes. Si no me encontráis porque la niebla os impide ver, podéis comprar VAREANDO NUBES, mi último libro de relatos, en alguna librería. Pero tampoco demasiadas, no creáis que soy tan fácil de cazar. Feliz Semana Santa. Hasta la vuelta.

Librería Popular
http://www.popularlibros.com
967225863. Albacete

Llibreria Ali I Truc
965453864. Elche (Alicante)

Libros 28
965661677. San Vicente del Raspeig (Alicante)

Ochenta mundos
http://www.80mundos.com
965219712. Alicante

Librería Álamo
http://www.libreria-alamo.net
968470348. Lorca (Murcia)




viernes, 23 de marzo de 2012

VAREANDO ONCES















José Antonio López Rastoll viene a la ONCE para presentarnos su nuevo libro de relatos. Leeremos algunos de ellos, comentaremos los pormenores de la obra y podrás preguntar al autor sobre sus creaciones, gustos literarios...

El autor nos invita, desde la contraportada de su libro “Vareando Nubes”, a sacudir las nubes y recoger los sueños, las ilusiones, las esperanzas... que de ellas se desprendan. Es una bella imagen, ¿no os parece?

La presentación tendrá lugar el martes día 27 a las 11:30 de la mañana, dentro de la actividad “Punto de lectura” que venimos realizando en la Sala Multiusos (1ª planta) de nuestra sede en Alicante.


Antonio Díaz Palao

jueves, 15 de marzo de 2012

PEQUEÑOS DETALLES

«Los detalles lo son todo». Es la frase que Sergio G. Ros pone en boca del detective Vargas, uno de los personajes más carismáticos de su novela El ladrón de compresas (Amazon, 2011).

Curioso y llamativo título, como lo fuera en su época El reinado de Witiza (Ediciones Destino, 1968) de Francisco García Pavón. Ambos autores tienen tal querencia por los senos que cabría preguntarse si no quedaron traumatizados por Amarcord de Fellini (1973). Aunque parezca mentira, García Pavón confecciona un catálogo de tetas en su novela. Sergio G. Ros, en cambio, nos regala el personaje de Susana Ruiz. Muchas son las alusiones a sus «lolas» a lo largo de las páginas, detalle que rebaja un poco el dramatismo de la trama.

Sofía Jiménez, una estudiante universitaria, es secuestrada al salir de la facultad. La policía tiene una sola pista: un video grabado accidentalmente y recibido por un antiguo amigo. La agente Ruiz, ayudada por Vargas y el aprendiz Eduardo Cortés, intentará esclarecer el caso.

Que Sofía narre en primera persona su secuestro es un hallazgo espeluznante del autor, pero no el único. También lo es reflejar la lucha de poder entre policías por lograr un ascenso, no por liberar a la rehén. En este sentido, Mulero es un agente muy cualificado pero con un ansia desmedida de reconocimiento. Representa la dualidad humana que tan bien expusiera Robert Louis Stevenson en su inmortal clásico.

Pese a utilizar una prosa desenfadada, El ladrón de compresas indaga en la corrupción moral del individuo y advierte de la existencia del mal en estado puro. Uno no sabe a quién temer más: al psicópata abandonado a sus instintos o al policía borracho de triunfo.

Si afina en la puntuación de sus diálogos, Sergio G. Ros se convertirá en pocos años en un excelente narrador de intriga y misterio. Por lo pronto, a un servidor El ladrón de compresas le ha mantenido en vilo hasta el final. Pocos escritores pueden presumir de eso.

lunes, 12 de marzo de 2012

VAREANDO NIEVE



















Así reciben VAREANDO NUBES mis amigos de La Nieve, y es una sensación extraña la que tengo, como si una parte de mí, la más canalla y sentimental, ya no me perteneciera y estuviera para siempre con ellos.


miércoles, 7 de marzo de 2012

NUBES EN EL GARBÍ



Realmente tiene que producirse una conjunción astral para que el día que presentas oficialmente un nuevo libro te caiga encima una manifestación de 60.000 personas. No es que me moleste que los profesores se movilicen. Faltaría más. El único inconveniente es que había que usar un helicóptero para llegar a Café Garbí el 25 de febrero. Aún así, se congregaron alrededor de sesenta personas para escuchar lo que tenía que decirles. Hasta la profesora de Clara, mi hija de tres años, estaba allí. 

Decidí que lo más sensato era ir paseando hasta la cafetería. Allí me esperaba Elena Higueras, la presentadora y jefa de prensa de Atlantis. Me hubiera gustado charlar tranquilamente con ella, pero amigos y familiares empezaron a llegar en tromba, y me arrastraron en una nube de besos.

Recordé la fría tarde de domingo que conocí al huracán de simpatía que son Blanca y Luca, dueños de Café Garbí y mecenas de la cultura alicantina. En su local tienen cabida monólogos, cuentacuentos, espectáculos de magia…










Me sacó de mi ensimismamiento Elena, que había empezado a zarandearme por los hombros ante la impaciencia general. Pedimos algo de beber y nos situamos cómodamente en el escenario. 

En su introducción, agradecí a Elena que no confundiera Vareando nubes con una novela. Y esto que digo no es metáfora. En cuanto me tocó hablar, sentí que de mi boca salían pompas de jabón que flotaban por la sala. Me habría encantado perseguirlas para romperlas. Era el efecto del cubata que me aconsejó Maribel Romero. 

Al oír aplausos, supuse que Elena ya habría concluido y que, por tanto, me tocaba a mí. Sin embargo, el acto estaba a punto de finalizar. Era el turno de preguntas. Mi primo David, acodado en la barra, abrió fuego: quería saber cuál era el cuento que menos me gustaba del libro. Le contesté que empezaba a deshechar relatos y lo dejaba en cinco páginas. Así que invirtió la pregunta. Y empecé a irme por los cerros de Úbeda. 







La excusa perfecta para charlar con la gente es la firma de libros. Algunos ya conocían mi estilo, otros empezaban a intuirlo. La mayoría estaban contentos porque no me había alargado demasiado, porque se habían tomado varias cervezas, porque habían conocido a la mujer o al hombre de su vida, porque iban a ser padres… 

En mi honor, las mesas del Garbí se vistieron con cientos de nubes de fresa que mis hijos devoraron hasta la diabetes. Alfonso me felicitó cuando apenas quedaba nadie en el local. Dijo que había conseguido representar muy bien el libro. Y se comió otra nube en mis narices.

viernes, 2 de marzo de 2012

LIBRO DE VISITAS















Si has leído VAREANDO NUBES y quieres expresar tu opinión, este es tu espacio. Si alguno de sus cuentos te ha hecho reír o te ha emocionado, este es tu lugar. Si no te ha gustado también lo puedes decir, siempre desde el respeto.
¿Que no tienes el libro aún? Si me escribes a lobo74estepario@hotmail.com arreglamos ese desaguisado. Me dices tu dirección postal y te envío el libro firmado de mi puño y letra. Ah, y los gastos de correo gratis. 

lunes, 27 de febrero de 2012

EMOCIONANTE CRÓNICA DE MI PRIMO



Yo soy uno de los tantos afortunados (el local se encontraba abarrotado) que pudo asistir a la presentación de Vareando Nubes, un libro, sin duda, recomendable para todo buscador que no cesa en su empeño porque, sencillamente, cree. 

Una obra, la de José Antonio López Rastoll, que “cae” como agua de mayo en esta época marcada por la claudicación de valores tales como la solidaridad (en el caso de La Carretera), el humor (Cachivaches) o la fina ironía (Jugar al Escondite); una cuidada selección de cuentos, digo, que empujan o, mejor dicho, estimulan al lector a desenterrar de la más íntima parte de su ser algo que parece no existir, dado que es invisible a los ojos: la capacidad para soñar.

Sin embargo, y lamentablemente, es una evidencia que somos coetáneos de un mundo para el que no existe todo aquello que no consigue ver, conocer o tan siquiera nombrar. Un mundo de pequeñas realidades donde no cabe el olor de una flor, la dicha de una mañana de sol ni la voluntad, como es el caso, para cumplir los sueños. Sueños como los que nos ofrece López Rastoll, 
con nítida y elaborada sutileza, en este su segundo libro al que más arriba califiqué equivocadamente de “recomendable”, cuando lo más justo es tildarlo de esencial. Pues tiene un calado básicamente trascendental, una altura suficiente para retarnos a anhelar, a fantasear, a imaginar, a ilusionarnos. A soñar. 

En resumidas cuentas, José, con su certera visión, nos recuerda lo que hace ya bastantes años escribiera el fabuloso Antoine de Saint-Exupéry, y quedase inmortalizado por boca de El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Atrévete a comprobarlo.


David Revert López

miércoles, 22 de febrero de 2012

CÁNTICOS APACHE

Es un placer para mí anunciaros que este sábado, 25 de febrero, a las 18:00 horas, presentaré VAREANDO NUBES en Café Garbí de Alicante (c/Tucumán, 6). 
Me arropará Elena Higueras, de Ediciones Atlantis. Mis hijos, Alfonso y Clara, amenizarán la velada con sus cánticos apache. Agradezco a Alicia la estupenda promoción que me hace en La Nieve.

sábado, 18 de febrero de 2012

LEJOS DE LA TRISTEZA























Estar en las nubes, estar en Babia, estar en el Limbo, estar en la parra, estar en las Batuecas, pensar en las musarañas, estar en la luna de Valencia… Todas estas expresiones cotidianas significan lo mismo: ser despistado, soñador, no apercibirse de la realidad. Sin embargo, ¿qué sería de nosotros si no tuviéramos sueños? ¿Para qué levantarnos por las mañanas? Quizás los sueños sean una pérdida de tiempo, pero qué bella manera de gastarlo, ¿no creen? 

Los personajes que viven las historias que aparecen en Vareando nubes suelen ser personas que tienen que enfrentarse a situaciones inesperadas que el destino les ha puesto delante, como la muerte de un familiar o una prematura soledad.

Cada uno tendrá una reacción distinta ante la adversidad. Hay quienes se toman con humor su nueva situación. Otros optan por la venganza. La mayoría sale adelante eligiendo sus propios caminos por encima de lo que los demás escogen o esperan de ellos.

Estos cuentos de naturaleza heterogénea y singular te enseñarán a luchar contra el infortunio, pero también a soñar lejos de la desesperanza y la tristeza que atenazan nuestra vida*.


*Contraportada del libro, escrita entre el autor y la editorial.

martes, 14 de febrero de 2012

PERRO GUARDIÁN



Quien tiene un amigo tiene un tesoro.

Ya sea un libro, una mascota o un tipo con bigote, todos necesitamos a alguien en quien confiar. Yo he puesto mi confianza en 
Perro guardián (ECU, 2011), la última novela juvenil de Maribel Romero Soler. No me ha defraudado ni como escritor ni como persona.

Pablo, un chaval de trece años, siente como se derrumba su mundo cuando sus padres le comunican que se van a mudar de casa. En especial, le fastidia dejar Madrid por una amiga con la que se lleva muy bien llamada Marta. Su nuevo hogar esconde más de una sorpresa: unos enigmáticos ladridos, unos niñatos sin escrúpulos y el descubrimiento de la verdadera amistad e incluso el amor.

Maribel Romero le tiene el punto cogido a la narrativa para jóvenes, no sólo por la autenticidad de su discurso adolescente: «¿Es que tú no sabes que recién comido se puede uno bañar, señora lista?». También por la sencillez, claridad y concisión con que se expresa. En mi opinión, debería ser lectura obligatoria en colegios e institutos, pues se mete en el bolsillo a chavales sin menospreciar a padres ni a profesores, abordando con valentía temas como la integración social de personas con discapacidad o las pandillas juveniles.

Perro guardián podría haberse alargado unas cuantas páginas más, pero ésta es su principal virtud: conseguir que el lector no se despegue ni desconecte de la fascinante historia que tiene ante sus ojos. Por cierto, la novela depara una sorpresa final. No seáis curiosos y empezad desde el principio.


martes, 7 de febrero de 2012

VAREANDO NUBES

















En septiembre de 2009, mientras vareábamos la almendra, mi suegro sugirió que podría llamar a mi siguiente libro El vareador. Aparte de reír la gracia, adiviné que los escritores existimos para recoger las nubes del suelo. Por supuesto, jugando al despiste y a la ironía.

A día de hoy, ya me siento en condiciones de despejar la incógnita. Mi nuevo libro de relatos se llama VAREANDO NUBES.

La publicación corre a cargo de editorial Atlantis, que en 2009 se atrevía a sacar a la luz El mirador, mi ópera prima. El libro aparece en una colección que se adapta a las últimas tecnologías y a una nueva forma de entender la literatura. Me refiero a Netwriters, el sueño hecho realidad de Emilio Porta y Enrique Gracia, el Trasatlántico.

No es la única sorpresa. La escritora y amiga Maribel Romero Soler firma un prólogo que me pone por las nubes, aunque creo que exagera. Entre sonrojo y sonrojo leemos de Vareando nubes descripciones como ésta: «Con un excelente dominio del lenguaje, el autor nos sumerge en la vorágine de los veintisiete cuentos que componen este libro, abordando temas sociales, dejándose llevar por el universo infantil, por los deseos más infames o los sueños más inalcanzables».

Soy consciente de que en nuestro país los cuentos se venden poco, apenas se leen y su prestigio está por los suelos. Sin embargo, he comprobado que tienen un público extrañamente fiel. Las tramas rápidas y el estilo ágil no proporcionan gloria literaria inmediata, pero sí un hueco en el corazón de la gente.





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