martes, 14 de febrero de 2012

PERRO GUARDIÁN



Quien tiene un amigo tiene un tesoro.

Ya sea un libro, una mascota o un tipo con bigote, todos necesitamos a alguien en quien confiar. Yo he puesto mi confianza en 
Perro guardián (ECU, 2011), la última novela juvenil de Maribel Romero Soler. No me ha defraudado ni como escritor ni como persona.

Pablo, un chaval de trece años, siente como se derrumba su mundo cuando sus padres le comunican que se van a mudar de casa. En especial, le fastidia dejar Madrid por una amiga con la que se lleva muy bien llamada Marta. Su nuevo hogar esconde más de una sorpresa: unos enigmáticos ladridos, unos niñatos sin escrúpulos y el descubrimiento de la verdadera amistad e incluso el amor.

Maribel Romero le tiene el punto cogido a la narrativa para jóvenes, no sólo por la autenticidad de su discurso adolescente: «¿Es que tú no sabes que recién comido se puede uno bañar, señora lista?». También por la sencillez, claridad y concisión con que se expresa. En mi opinión, debería ser lectura obligatoria en colegios e institutos, pues se mete en el bolsillo a chavales sin menospreciar a padres ni a profesores, abordando con valentía temas como la integración social de personas con discapacidad o las pandillas juveniles.

Perro guardián podría haberse alargado unas cuantas páginas más, pero ésta es su principal virtud: conseguir que el lector no se despegue ni desconecte de la fascinante historia que tiene ante sus ojos. Por cierto, la novela depara una sorpresa final. No seáis curiosos y empezad desde el principio.


martes, 7 de febrero de 2012

VAREANDO NUBES

















En septiembre de 2009, mientras vareábamos la almendra, mi suegro sugirió que podría llamar a mi siguiente libro El vareador. Aparte de reír la gracia, adiviné que los escritores existimos para recoger las nubes del suelo. Por supuesto, jugando al despiste y a la ironía.

A día de hoy, ya me siento en condiciones de despejar la incógnita. Mi nuevo libro de relatos se llama VAREANDO NUBES.

La publicación corre a cargo de editorial Atlantis, que en 2009 se atrevía a sacar a la luz El mirador, mi ópera prima. El libro aparece en una colección que se adapta a las últimas tecnologías y a una nueva forma de entender la literatura. Me refiero a Netwriters, el sueño hecho realidad de Emilio Porta y Enrique Gracia, el Trasatlántico.

No es la única sorpresa. La escritora y amiga Maribel Romero Soler firma un prólogo que me pone por las nubes, aunque creo que exagera. Entre sonrojo y sonrojo leemos de Vareando nubes descripciones como ésta: «Con un excelente dominio del lenguaje, el autor nos sumerge en la vorágine de los veintisiete cuentos que componen este libro, abordando temas sociales, dejándose llevar por el universo infantil, por los deseos más infames o los sueños más inalcanzables».

Soy consciente de que en nuestro país los cuentos se venden poco, apenas se leen y su prestigio está por los suelos. Sin embargo, he comprobado que tienen un público extrañamente fiel. Las tramas rápidas y el estilo ágil no proporcionan gloria literaria inmediata, pero sí un hueco en el corazón de la gente.





martes, 31 de enero de 2012

DARK NIGHT

El pasado 28 de enero presenté para editorial Atlantis la novela El dios de la traición, de Alexander Dark. 

Pasar un día en Valencia siempre apetece, pues supone salir del armario levantino para embriagarse con los aires de esta ciudad cosmopolita, repleta de tiendas originales y, sobre todo, de librerías. 

La presentación estaba programada para las seis de la tarde. Alrededor de las cinco y cuarto mi mujer y yo nos dejamos caer por el bar Apoquetanit, donde había quedado con Alexander. El autor estaba arropado por su familia y colegas. Charlamos largo y tendido, pues no abrieron el local hasta las seis menos diez. Me encantaron sus uñas oscuras. 

Uno de los detalles que peor me sentaron fue que la responsable del bar no invitara al autor ni siquiera a un agua. Es una pena. El bar Apoquetanit se asemeja a una garganta que termina en una cueva rodeada de espejos, muy rollo Beatles. Allí tuvo lugar el encuentro, que se desarrolló de forma muy distendida. La autora de la ilustración de portada, Ánima Eterna, puso el toque gótico a la velada. 

Dios de la traición es una novela fantástica que trata sobre un dios arrogante que se rebela contra el orden establecido, persiguiendo el poder a toda costa y sin importarle quién pisotea a su paso. ¿Les suena? Casualidad o no, se diría que refleja la corrupción en las altas esferas de la vida pública española.


lunes, 23 de enero de 2012

EL ANTICRISTO



Con la Navidad a la vuelta de la esquina, decidí asegurarme una buena lectura que me distrajera lo máximo posible, y escogí El legado. La hija de Hitler (Viceversa, 2009), de la escritora venezolana Blanca Miosi.

No me equivoqué. Aparte de ser una novela de ésas que no puedes parar de leer, me recordó notablemente a La casa de los espíritus, de Isabel Allende. No en vano, ambas obras cuentan la historia de una saga familiar.

El legado es un culebrón bien escrito. Engancha desde la entrada en escena del mago ocultista Erik Hanussen, patriarca de la familia, hasta Oliver Adams, el bisnieto que hereda la fortuna de su antepasado. En una línea temporal que abarca tres generaciones, hallamos personajes históricos como Adolf Hitler, de quien no se oculta su ideología antisemita, su carácter ambicioso y su falta de escrúpulos: «No tenía el más mínimo cargo de conciencia por todas las muertes en los campos de exterminio, ni siquiera por las de su propia gente». Tanto o más fascinante es el personaje de Alicia Hanussen, la judía que enamora al mismísimo Führer.

Erik Hanussen es advertido por un extraño caballero de que su sangre no debe mezclarse jamás con la de Hitler, pero Alicia queda embarazada y da a luz a espaldas de su padre. A partir de ese instante, el mago lucha por evitar que se extienda el maligno legado. 


Una de las virtudes de Blanca Miosi es no juzgar a sus personajes, ofrecer las dos caras que les otorgan una dimensión humana. Esto constituye un reto cuando se trata de un dictador como Adolf Hitler, odiado por muchos, amado todavía por algunos. A mí no me queda ninguna duda. Hasta el más despiadado asesino es capaz de amar.

sábado, 14 de enero de 2012

A DÍA DE HOY
















Si 2010 fue el año de la hibernación literaria, 2011 ha sido el año de ultimar los preparativos de un nuevo libro de relatos, que ya está acabado, registrado y en manos de una editorial. 

Como siempre, no he estado solo en este oficio de termita. Gracias al blog he compartido los nuevos libros de Aster Navas, Felisa Moreno o Daniel de Vicente. Y la amistad que siempre me brinda mi público femenino, en el que existe un lugar preferente para Mari Carmen y Alicia.

En 2011 no me ha caído una lluvia de millones, pero fui finalista de varios concursos de microrrelatos con “Luna” y “Legítima defensa”. También tuve el placer de ver publicado “El mosquito” en el libro Maratón de escritores, el primer hijo de Netwriters, mi querido Trasatlántico.

En el capítulo de colaboraciones, 2011 ha sido un año muy satisfactorio. Con la inestimable ayuda de la escritora Ester Planelles Arráez, participé cada semana en el Certamen de Microrrelato 140, conducido por Montero Glez, del que resulté finalista en los temas “El bisturí” y “Lorca”. Pero quizás lo que desbordó mis expectativas fue prologar el libro de relatos Los meses cuentan, de la escritora y amiga Maribel Romero Soler. Le agradezco su paciencia.

No puedo olvidar mi faceta de presentador literario para la editorial Atlantis, que me ha permitido conocer a otros autores que intentan abrirse camino y desarrollar mi imagen pública. 


El 2012 es una incógnita para mí, pero creo que continuaré siendo tal como soy, intentando escribir un poco mejor cada día y riéndome de todo lo que suene demasiado serio.


viernes, 6 de enero de 2012

ALBA
















Antes de comenzar el programa de rehabilitación, abrió la ventana y aspiró la primera raya del alba.


Incluido en la antología Conseguir los sueños, publicada por editorial Hipálage.


martes, 20 de diciembre de 2011

ÓDIAME
















Como no podía ser de otro modo, me despido de todos y de todas ustedes con el último pelotazo de Enrique Bunbury. Espero que no me odien mucho por ello.
Feliz Navidad.



miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA MALDICIÓN DE POE


Para según qué cosas, la crisis no está mal. La otra tarde asistí, en primerísima fila, a una representación de títeres de terror. Como lo oyen. 

La compañía Teatro Corsario interpretó en el Aula CAM de Alicante La Maldición de Poe, sirviéndose de unas marionetas japonesas llamadas Bunraku. Esta clase de títere se caracteriza por poseer unas dimensiones casi humanas.

La primera escena sitúa a un joven Edgar Allan Poe jugando al escondite con su amada Annabel Lee entre las lápidas de un cementerio victoriano. Pronto aparece la madre de ésta para interrumpir sus no del todo inocentes pasatiempos.

Al joven Poe le persigue la mala suerte a lo largo de toda la obra, una fatalidad decididamente cómica. Un mono loco afeita a sus abuelos con un cuchillo, y la policía sospecha que el autor del crimen ha sido él. Entonces se refugia en casa de un borracho que, al intentar deshacerse de un gato negro, mata a su esposa. Mientras tanto, Anabel Lee muere de tuberculosis.

No es una pieza aterradora, pero sí oprimente, en la que destaca la casi mudez de los personajes. El lenguaje sobra. Las gigantescas marionetas son tan elocuentes que no necesitan de muchas explicaciones.

La muerte, que ha arrancado prematuramente la vida de Anabel Lee, acosa a Poe con sus cantos de sirena. No tarda en dejarse llevar, pero de fondo se oyen las risas de los enamorados.


martes, 6 de diciembre de 2011

MATERIAL INFLAMABLE


















No supe que estaba enamorado de ella hasta años más tarde, cuando esquivé su mirada. Pensé que ya no me acordaría de su vestido blanco ni de sus ojos añil, tan profundos que algunos perecimos en sus insondables aguas. Me ruboricé de tal modo que huí para que mis padres no me vieran, pero me obligaron a saludarla. La inolvidable seño ahora sonroja a mi hijo.


Incluido en la antología Cachitos de amor, publicada por Acen.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LEGÍTIMA DEFENSA






















Me amenazó y torturó durante años, dejándome hecha un secuestro de mí misma. No sé cómo encontré el valor suficiente para clavarle aquel cuchillo mientras dormía la mona. Abro el periódico Información y leo que no fue legítima defensa. Es cierto, señor juez: fue puro pánico. El que usted nunca sentirá, a no ser que alguien le infrinja todo el dolor mental que pueda imaginarse. Imagine que oye unos pasos acercarse al lecho donde le castañetean los dientes, que un aliento fétido le produce náuseas, que una mano le viola hasta los más preciosos recuerdos. ¿Sabe qué le digo? Que usted y toda su burocracia se vayan a la mierda. ¿Que no puede replicar, que se siente indefenso? Deje, deje que me desahogue, pues la mordaza que usted lleva era antes la mía. Y con el atenuante de que recuperará pronto su libertad.

*Este texto ha quedado finalista en el I Concurso de Microrrelatos de INFORMACIÓN. Si os ha gustado, podéis votar por él. Suerte a todos/as los participantes.
**Publicado originalmente en el foro literario La Nieve el 26/11/2011 por deseo expreso del autor.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

NI JU NI JA













Otro año más os doy la vara con el teatro, pero esta vez os traigo una mirada que invita a pasar un rato de muerte.

Juja Teatre es una compañía valenciana formada por Juan Andrés González y Jano de Miguel. De ahí su nombre.

He tenido la suerte de verlos en Alicante en dos ocasiones. Una con el espectáculo Homo Ridens en el Teatro Arniches, y otra recientemente con Ni Ju ni Ja en Clan Cabaret.

Practican un teatro basado en sketches donde priman la imitación de personajes populares, la complicidad con el público y la crítica humorística. En pocas palabras: no podréis dejar de reír con sus recreaciones, tan cercanas al esperpento.

En su última obra, Ni Ju ni Ja, recogen algunos de los momentos más divertidos de una trayectoria que abarca doce años: una pareja de abuelos intenta liar un cigarrillo a pesar del temblor de manos, un sacerdote y su monaguillo Manolín nos enseñan aerobic católico…

Sin lugar a dudas, la gestualidad de Jano de Miguel (con una pose es capaz de descojonar al auditorio varios minutos) es la baza de este grupo de deliciosos gamberros. Muy trabajados en cuanto al aspecto técnico, no os podéis perder tampoco la parte musical de sus funciones, sobre todo cuando invitan a un par de chicas a compartir escenario y les cantan su particular oda al tampón.

Muy respetuosos con el público, al que logran divertir sin hacerle pasar vergüenza, Juja Teatre son unos cómicos como la copa de un pino formados en la Escuela de Arte Traumático de la vida.


lunes, 14 de noviembre de 2011

MARATÓN DE ESCRITORES

El 20 de febrero de 2011 se inauguró Netwriters, el Trasatlántico, como cariñosamente lo denomino, mediante una maratón de escritores de distinta procedencia, condición y estilo. Relato, poesía, novela, ensayo o simplemente pensamiento se dieron la mano en este acontecimiento que ya es Historia de la Literatura y de Internet.

Los responsables de esta cuerda locura, Enrique Gracia y Emilio Porta, publican ahora el libro que resume aquella jornada. Y yo lo he recibido en mi casa.

Como una Generación del 27 moderna, muchos de los que participamos en este libro no nos conocemos personalmente pero somos amigos. Esto es posible gracias a la tecnología que nos brinda Internet.

Alicia Uriarte, Emilio Porta, Mari Carmen Azkona o Maribel Romero son viejos camaradas gracias al Foro Literario La Nieve. Echo de menos la voz de Aster Navas.

J. D. Álvarez, mi editor, me llamó por teléfono un día para contarme que me había visto en el libro. También él anida. Y también aparecen nombres de la talla de Antonio Gala o Luis Eduardo Aute.

Este último afirma: «Y yo que creía que no había artistas». Aquí no hay grande ni pequeño. Sólo currantes de la palabra. Estoy convencido de que ésta es la primera de muchas publicaciones del Trasatlántico. Rumbo al futuro.

lunes, 7 de noviembre de 2011

FIEBRE


"El paraíso deviene en infierno y luego se queja, y sin que nadie se mueva ¿quién lo arregla?"
Héroes del Silencio

¿Qué le dice un cubito de hielo a otro? Me falta liquidez.

lunes, 31 de octubre de 2011

HALLOBLOGWEEN


BRUTAL DELICADEZA
Con treinta y siete años recién cumplidos, a mi novia le siguen saliendo unos granos horriblemente purulentos. Por eso, he tomado la iniciativa de abrirle los poros con un punzón. Está la mar de contenta.




*Fotograma de la película La máscara del demonio (Mario Bava, 1960).

martes, 25 de octubre de 2011

DE CHARLA


















Voy a presumir un poco: el otro día estuve tomando café con la escritora ilicitana Maribel Romero.

No voy a entrar en detalles sobre el encuentro; eso pertenece a nuestra esfera privada. Sin embargo, captó poderosamente mi interés una palabra que Maribel empleó y, pese a conocer la respuesta, no pude evitar la tentación de consultar para asegurarme: «¿Se dice “imprimido” o “impreso”?». Ella contestó con la amabilidad que la caracteriza: «Creo que es correcto de las dos formas».

No pocas veces, habréis oído a alguien que pretende dárselas de culto regañar a otro en estos términos: «¡“Imprimido” nooooooo; se dice “impreso”!».

Esto es un falso mito, una especie de perversión ortográfica. Como bien apunta Maribel, y ratifica la Real Academia Española, el participio de "imprimir" se puede hacer de las dos maneras: "imprimido" o "impreso". Va en gustos.

Personalmente, prefiero decir «he imprimido el cuento de Blancanieves». Me parece más natural.
No obstante, como le ocurre a Alicia, nunca sustituiría «una novela impresa por el mejor ebook del mundo».


martes, 11 de octubre de 2011

COLUMPIO ASESINO

















Recuerdo que Alfonso y yo navegábamos por la red cuando tropezamos con un concierto en Alicante de un grupo llamado El Columpio Asesino. «¡Vaya con el nombrecito!», pensamos en voz alta. Luego pinchamos en «Toro», el videoclip que ilustraba la noticia. De éste nos llamaron la atención dos cosas: el desenfado de las letras y lo pegadizo de la música. De hecho, nos dimos un atracón a reír con el fragmento «yo te pintaré un bigote / necesito un buen azote».
            
«Toro» es uno de los nueve cortes de Diamantes (Mushroom Pillow, 2011), el cuarto disco de los pamploneses El Columpio Asesino. Componen una música inclasificable que va desde el rock al punk, con un estilo muy personal donde mezclan la electrónica y los sintetizadores. No es de extrañar que la estética de «Toro» sea muy oscura y ochentera, inspirada en grupos como Depeche Mode, los padres del rock electrónico. Sus letras hablan de incomunicación y de alejarse de estereotipos.

Ahora no me puedo despegar de escucharlos. Eso por reírme. Alimentarán el gótico que lleváis dentro, con un toque de simpatía. Lo mejor de la escena musical independiente.


sábado, 1 de octubre de 2011

KAF CAFÉ

















Los pasados 22, 23 y 24 de septiembre presenté en Valencia tres novelas de la editorial Atlantis: El vínculo de Noah, de Francisco Puchades; El cazador de zombis, de Javier Guillén; y Asesinos invisibles, de Chelo Rodríguez. Los actos tuvieron lugar en el emblemático Kaf Café, un rincón bohemio que atesora en sus estanterías cientos de libros antiguos, recordándonos que la literatura y la gloria pocas veces fueron de la mano.

Mi mujer y yo llegamos a Valencia con el tiempo justo para la presentación de El vínculo de Noah. Charlé unos minutos con Francisco Puchades, que me confesó que por deferencia a la editorial madrileña había preparado su discurso en castellano. No podía saber que soy alicantino y que, por consiguiente, entiendo perfectamente el valenciano.

Sebastián, el dueño del Kaf Café, se acercó a saludarme. Su acento uruguayo es terrible, pero su mujer prepara unos bocadillos deliciosos. En todo momento nos hicieron sentir como si estuviéramos en casa.















También nos visitaron los compañeros de radio Godella. En principio, sólo iban a cubrir El vínculo de Noah, pero les comenté que las siguientes novelas también eran de género fantástico, de modo que acabaron grabando un monográfico para su programa de misterio La hora de Kayako (98.0 FM). Podéis escucharlo si pincháis el enlace.

Si El vínculo de Noah es una novela de vampiros y demonios que tiene su principal hallazgo en la posesión diabólica de la protagonista, El cazador de zombis es una parodia descacharrante de las novelas de muertos vivientes. Platiqué un rato con su autor, Javier Guillén, antes de que vinieran a llevárselo… sus familiares. Me lo devolvieron ocurrente, casi en estado de gracia. Parecía Eva Hache en El club de la comedia. Se metió al público en el bolsillo.

















Gracias a Javier Guillén, afronté la última presentación algo más relajado. La autora de Asesinos invisibles, Chelo Rodríguez, coincidió conmigo en que los escritores no solemos ser buenos comunicadores. Sin embargo, sus palabras tocaron la fibra de más de uno. Incluso desafió al público diciendo: «Quien no sienta algo al leer Asesinos invisibles es que tiene un problema».

Han sido días muy intensos, tanto que la vuelta a la rutina se me ha antojado insoportable. Me queda la satisfacción del trabajo bien hecho, el haber conocido a gente como Luis, de radio Godella, con quien compartí las horas muertas (nunca mejor dicho). Me quedan los ratos que pasé leyendo, aprendiendo, disfrutando. Espero que Noah jamás se libere del demonio de la literatura.

jueves, 15 de septiembre de 2011

PORTUGAL

















Cuando Alicia atravesó el espejo se sintió un poco como yo cuando crucé la frontera de Portugal. El portugués te entiende y tú le entiendes a él, y eso te hace sentirte como en casa, pero no debes olvidar que Portugal no es España. El portugués se toma su tiempo para realizar cualquier tarea, desde preparar un café a hacer el amor, algo que puede exasperar a más de un turista pero que debe dejar encantadas a las portuguesas.

La lluvia también se hizo de rogar y acompañó nuestra llegada a Fátima, donde se ubicaba el hotel, y nuestra visita a la ciudad de Coímbra. El frío determinó mis primeras compras: una chaqueta con forro polar y calcetines.

La Universidad de Coímbra es una de las más antiguas de Europa. Muchos jóvenes vienen de otras ciudades de Portugal e incluso del extranjero para estudiar en ella. No me extraña. Las diferentes facultades y las esculturas que las jalonan son colosales. Cruzo mis primeras palabras con la guía, que me sonríe mientras piensa en otra cosa. Los demás viajeros aún son desconocidos para nosotros, aunque no por mucho tiempo.

Un estudiante de Coímbra se deja fotografiar con el traje típico, del que brilla especialmente una señorial capa. Dicen que los que tienen novia exhiben un desgarrón en el centro de la capa. Si cortan con la muchacha, deben coser el desgarrón con el hilo del color de su facultad. Por lo visto, es más fácil conocer el expediente amoroso de un estudiante que el expediente académico. En esto no distan mucho de los universitarios españoles.

Tomo notas en el autobús que nos lleva de un sitio a otro, y cuando levanto la vista constato que hay mucha gente mayor. El conductor es un argentino que pilota bien, aunque se pierde por las rotondas y las mujeres. La guía sabe pararle los pies de forma discreta pero contundente.

En las playas de Nazaré aprovechamos un descanso para refugiarnos en una cafetería, donde los jóvenes y no tan jóvenes que formamos el grupo improvisamos una reunión de urgencia. Dos de ellos —aún no sé sus nombres— piden crepe con helado. Parece que quieran perderse el delicioso bacalao que el hotel sirve diariamente.

Nuestro hotel se llama Casa Victoria, y la mayoría opina que no es de recibo quejarse por la ganga que hemos pagado. Las habitaciones son limpias y muy confortables. El recepcionista funciona a pilas. La comida, como ya he dicho, no es demasiado variada. Eso sí, todos los días hay vino en la mesa.

Y es que nos encontramos en Fátima: lugar de oración y peregrinaje. Aquí no paran los ricos. Oigo los cánticos y las campanas desde mi habitación, mientras leo El País como si fuera un tesoro. Los hermanos Gasol han conseguido una victoria más de España en baloncesto.

A partir de ahora se suceden las jornadas maratonianas. Todo se mezcla en mi cabeza. En Lisboa, la capital del fado, deseo bajarme del autobús y escapar en uno de esos tranvías que en Portugal llaman «eléctrico». Mi mujer sorprende mi ataque de melancolía y se burla cariñosamente.

Casi nos arrastran a punta de pistola a probar los pasteles de Belém, el barrio histórico de Lisboa. La duna en la que se asienta preservó la mayoría de sus edificios del terremoto de 1755.

Los lisboetas son un poco envidiosos. El Puente 25 de Abril imita al Golden Gate de San Francisco. Existe un Cristo similar al de Río de Janeiro en lo alto de una de las siete colinas que rodean Lisboa, como si ambos países, Brasil y Portugal, se dieran la mano.

Visitamos el monasterio de los Jerónimos, donde los sarcófagos del navegante Vasco de Gama y del poeta Luís de Camões descansan sobre leones. Camões escribió en 1572 Os Lusíadas (Los hijos de Luso), una epopeya en la que narra la historia de Portugal. Vasco de Gama descubrió una ruta de las especias hasta Asia. Ambos aparecen en el Monumento de los Descubridores, uno de los símbolos más famosos de Portugal.

Comemos en el restaurante «La Valenciana» bacalao desmenuzado con patatas al horno, mientras desfilan unas sospechas bandejas de pollo que algún listillo se ha pedido alegando misteriosas alergias.

Por la tarde, paseamos por la Boca do Inferno, unos acantilados la mar de sugerentes para un película de terror. De haber sabido de su existencia, Hitchcock habría rodado aquí «Vértigo».

Nos dan el día libre. Unos lo aprovechan para dormir, otros para visitar las cercanas cuevas de Amoneda. Algunos empezamos a trabar cierta amistad. Vidal, albañil de vocación, y un servidor nos proponemos la difícil tarea de encontrar un bar en Fátima. Porque hay que decir que los de aquí viven por y para la venta de objetos religiosos.

Esa noche, disfrutamos de unas horas de distensión en el recóndito pub «Jazmín». Además del citado Vidal, nos acompañan Juan y las Almudenas, Sergio y Crisbel (una joven pareja tinerfeña) y María Bueno.

Oporto, la segunda ciudad en importancia de Portugal, me cautiva más que Lisboa. No sé, puede que sea el carácter de su gente, más abierta y alegre de lo que suele ser común en tierras lusas. Quizás sea la imponente belleza del río Duero, nacido en Soria, surcado por unas embarcaciones típicas llamadas rabelos.

Visitamos la Catedral de Oporto, una mezcla de estilos. Su oscuridad interior se la debe al románico, su extraordinario rosetón al gótico y el recargado estilo decorativo en pan de oro al barroco. Toda una delicia para los sentidos.

Me pierdo en la librería Lello, que tal vez no les diga nada, pues se la conoce más como la librería de Harry Potter. Dicen que J. K. Rowling se inspiró en ella para la creación de su famoso personaje.

Nos relajamos en «El Majestic», la cafetería más antigua de Oporto. Un café cuesta dos euros, pero merece la pena realizar este viaje en el tiempo hasta 1921, la fecha de su fundación.

De camino al monasterio de Alcobaça, la guía nos relata la trágica historia de amor del rey don Pedro y doña Inés de Castro. Doña Inés era la dama de compañía de doña Constanza, futura esposa de don Pedro. El padre de don Pedro se entera de los amores de éste con doña Inés y la manda asesinar. Tiempo después, cuando don Pedro sucede a su padre en la corona, ordena exhumar el cadáver de su amada. Entonces toda la corte es obligada a desfilar y besar la mano cadavérica de doña Inés, para proclamar así que es la auténtica reina.

Con esta truculenta historia, admiro si cabe más los sepulcros de don Pedro y doña Inés, situados en la iglesia del monasterio. Sergio capta con su cámara las figuras talladas en piedra de dos hombres dándose un pico en una de las tumbas. Me sugieren que el amor no entiende de fronteras.

Al día siguiente, nos levantamos a las cinco y media de la mañana. Nunca había madrugado tanto. Duermo hasta la frontera de Portugal, suscitando la razonable envidia de Vidal. La noche anterior nos acostamos tarde, bebiendo y charlando en nuestro querido pub «Jazmín».

Los estómagos no están para muchos trotes, así que improvisamos un picnic en el césped de un restaurante de Extremadura. A partir de ahora comienzan las inevitables despedidas, que intento distraer con la música del mp3. Llevo «Diamantes», el último LP de El Columpio Asesino.

De entre todos los diamantes de Portugal, una imagen se resiste a desaparecer. En el trenecito de Fátima cantando la canción de Los Mosqueperros…

Eran uno, dos y tres... Demasiado olor a cirios.

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