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martes, 31 de octubre de 2017

EL PROCESO




La gente estaba cambiando. Eso lamentaba Miquel hasta que se dio cuenta de que el proceso se había vuelto irreversible, como un cáncer terminal. 
     Al principio, solo unos cuantos radicales se atrevían a cuestionar la autoridad y el orden. El gobierno les tachaba de locos o, peor aún, vaticinaba que pronto se les olvidaría. Fue estúpido subestimar su poder, su capacidad de inmolación propia de kamikazes.
     Poco a poco, empezaron a proliferar individuos con lemas y discursos que, en aras de la libertad, apestaban a ideología nazi. Quien no pertenecía a su club, era fascista. Incluso se comenzaron a elaborar listas de personas en contra de la independencia. 

     El futuro era siniestro. Por eso Miquel subió al tren aquella noche junto a su familia. Dejaba atrás Xàtiva, que era lo que más quería. Deseaba que sus hijos aprendieran castellano y valenciano.


Más cuentos terroríficos en el blog de Teresa Cameselle.

domingo, 30 de octubre de 2016

ALETEO NOCTURNO

















En el pueblo circulan leyendas que ponen los pelos de punta. A pesar de los consejos de su madre, Clotilde es una joven deseosa de experimentar sensaciones nuevas. Se dirige a la ventana, la abre de par en par, respira el aroma a jazmín de la noche. Luego, ya acostada en el lecho, retira su camisón hasta dejar un hombro al aire. No contenta con el reclamo, decide ofrecer medio pecho a la supuesta criatura que dejó completamente desangrada a su infeliz prima. Desde pequeñas, fueron rivales en todo. Así de coqueta la vence el sueño.

Un aleteo poderoso alcanza con parsimonia de caracol el alféizar de la ventana, pero Clotilde despierta muerta de frío y corre a clausurar el cuarto. Ni siquiera presta atención al rostro pegado al cristal. Una mueca cruel dibujan sus labios cetrinos.

—Prima… —susurran esos labios sin vida.

Clotilde ya ronca como una mala bestia cuando dos colmillos relucen a la luz de la luna, reculan y un batir de alas se bate en retirada.


Más historias escalofriantes en el blog de Charo Cortés.

viernes, 30 de octubre de 2015

HALLOBLOGWEEN 2015
























LA PAZ ES ALGO MUY BONITO

Faltaba apenas una hora para la presentación. El editor llevaba en el cuerpo seis tilas, tres valium y un whisky. La asistenta de uno de los escritores le había llamado por teléfono la víspera. Según le dijo, con voz trémula, habían empezado a discutir por no sé qué de la novela que habían tardado tanto tiempo en escribir y publicar. Ella intentó mediar en la pelea, aludiendo al título de la obra —La paz es algo muy bonito—, pero los ánimos se crisparon aún más. Hizo una pausa que al editor se le antojó eterna, casi dolorosa. Una ambulancia se los había llevado. Ignoraba si vivos o muertos. Cosidos a navajazos.

En cuanto le dejaron solo con los dos cadáveres, el editor les echó una bronca monumental. Con salivazos. Luego fue a emborracharse a casa. Sin embargo, una llamada de la morgue le interrumpió. Los escritores habían regresado.

La presentación dio comienzo con bastante retraso, pues hubo que encadenar a los zombis a la silla por seguridad. Sus rostros verdosos también habían necesitado mucho maquillaje. Emitían unos sonidos quejumbrosos que ponían los pelos de punta. Babeaban de forma repugnante.

En el turno de preguntas, una periodista dijo:

—¿Habrá segunda parte de la novela?

Los zombis empezaron a sacudirse como locos y aullaban cosas ininteligibles. El libro fue un éxito póstumo.



Este relato participa en el HALLOBLOGWEEN 2015, una idea espeluznante de Teresa Cameselle.

jueves, 30 de octubre de 2014

HALLOBLOGWEEN 2014























ESTRELLA

Fue en la película «Quesitos El Mono que se Masturba» donde la estrella de cine logró su máxima notoriedad. Ahora, mientras contempla en el espejo el vendaje que cubre su tórax, retrocede hasta su primera operación de pecho. En ella se sentía como el monstruo interpretado por Boris Karloff. Hoy está acostumbrada a pasar por el taller. Gajes del oficio. Últimamente, ha cumplido los treinta y no le llueven contratos como antes. Además, desde que la dejó su novio, se ha encaprichado de unos senos puntiagudos como sombreros de bruja. Le ha costado convencer al cirujano, que insiste en los peligros para su salud. Al cabo de un mes, sus conos de señalización son portada de revista.


Incluido en la antología El placer manda bajo el pseudónimo de Lobo López.

jueves, 31 de octubre de 2013

EL SEÑOR




















Comenzaba a trabajar al día siguiente y tuve un mal presagio.
            
Me abrió la puerta un mayordomo, me dio instrucciones precisas y se marchó dejándome a solas con el señor.
            
Mis deberes consistían en entregar puntualmente las bandejas del desayuno, la comida y la cena. En ese acto tan simple yo jamás vería al señor. Dejaría los alimentos en la puerta de su dormitorio y me marcharía. Las instrucciones habían sido muy claras en ese punto. El señor vivía enclaustrado y no deseaba que lo molestasen bajo ningún concepto. Se lo podía permitir. Era rico.
            
Durante la noche, soñaba que él se acercaba a mi lecho. Solía mirarme fijamente largas horas y me susurraba al oído en un idioma extranjero. Por la mañana cesaba la confidencia.
            
Ayer la puerta del señor, cerrada siempre como tapa de ataúd, estaba entreabierta. La cama, vacía. Ante la súbita desaparición de quien me susurraba en sueños, el mayordomo me despidió sin contemplaciones. De observarme se habría percatado de que sonreía.

Me siento menos ligera, más pesada. Como si los funerales del amo hubieran sido míos y, en lugar de envejecer, estuviera rejuveneciendo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

EL ÚLTIMO HOMBRE























   
     Me llamo Manolo y soy el último hombre sobre la tierra.
     Bueno, dicho así suena bastante apocalíptico. Parece que haya caído una bomba atómica y sólo quede yo. Nada más lejos de la realidad. Hasta ahora, que sepa, no ha muerto nadie. Sin embargo, soy el último hombre sobre la tierra.
     Ocurrió de la noche a la mañana. Un día me levanté y todo había cambiado. La gente era distinta. Más sensiblera. Más blandengue. Los chicos del barrio no se peleaban, hacían ganchillo. Mi mejor amigo no eructaba ni bebía cerveza en el bar, sino que recogía donativos para salvar a la jirafa parda. Mi novia no estaba torturando a los alumnos en clase, sino repartiendo besos a todas las jovencitas con las que se cruzaba.
     Tanto tiempo solo, me ha permitido elaborar mi propia teoría sobre cómo sucedieron los hechos. Una especie de virus, producto sin duda de la experimentación bacteriológica con fines militares, se filtró a la atmósfera por accidente y ha convertido a todo el mundo en los seres que más odio sobre la faz de la tierra. A mí, gracias a Dios, no me ha afectado. Quizá porque soy miembro de la Benemérita.
     Desde entonces, cuando el sol se oculta, asedian mi casa. Casi nunca intentan entrar, pero no dejan de gritarme provocaciones.
     —¡Baja, maricón, únete a la fiesta!
     —¡Vamos, Manolo, lo estás deseando!
     Las primeras noches son un infierno. No me deja dormir ese acoso, pero sobre todo la burla que lo acompaña. Intento ignorar mi desesperada situación subiendo la música a todo volumen, pero es en vano.
     Desde hace algún tiempo, me pregunto si seré capaz de vivir en castidad eternamente. Quizá no me expreso bien: a mí me van las faldas. Sin embargo, uno no es de piedra. De vez en cuando me he sorprendido fantaseando o espiando a esos homosexuales. Montan sus orgías frente a mi ventana. Parece que se lo pasan de miedo.
     —¡Baja, maricón, no vamos a comerte!
     —¡Echa un polvo, cariño!
     Los homosexuales suelen pasar el día durmiendo, de modo que aprovecho esas horas para almacenar provisiones. Ni la radio ni la televisión emiten. Sólo me quedan mis pensamientos, mis lecturas y mis discos. Alguna vez he pensado en fugarme, pero algo me retiene. Mi novia y mi mejor amigo siguen ahí fuera. Algunas veces los he visto. Son los que me llaman incansablemente.
     —¡Baja, maricón, no seas tímido!
     —¡Aunque no lo creas, cariño, somos felices!
     He tomado una decisión: secuestraré a mi novia y nos largaremos lo más lejos que podamos. Registro las viviendas una por una, pero no consigo averiguar su paradero. La noche se echa encima. Soy buen deportista, así que imprimo a mi carrera la máxima velocidad posible. Me están esperando a la puerta de casa.
     Rodeado, sin salida, comprendo que un vehículo tal vez me habría salvado de mezclarme con esa chusma. Quizá, en el fondo de mi alma, sólo deseaba hacerlo. Además, no sé conducir.
     —¡Sube, gilipollas!
     El coche deja atrás lo que una vez fue mi hogar y se adentra en el desierto. Fuma un puro, escupe, eructa. No puedo creer la suerte que he tenido. El viejo que me ha rescatado asegura que, en la prisión, todos son machos.


Este relato participó en el Halloblogween 2012, una terrorífica propuesta de Teresa Cameselle.

lunes, 31 de octubre de 2011

HALLOBLOGWEEN


BRUTAL DELICADEZA
Con treinta y siete años recién cumplidos, a mi novia le siguen saliendo unos granos horriblemente purulentos. Por eso, he tomado la iniciativa de abrirle los poros con un punzón. Está la mar de contenta.




*Fotograma de la película La máscara del demonio (Mario Bava, 1960).

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