lunes, 2 de mayo de 2016

EL PELO


















Instintivamente, le arreglé el nudo de la corbata. Entonces advertí un pelo rubio prendido en la comisura de sus labios. Aquel rizo tan suave tenía todos los visos de ser un pelo púbico.
            
Durante el funeral, observé a todas las mujeres con ojo clínico. En mi obsesión por hallar a la propietaria del pelo, interrogué a muchas rubias de esta guisa: «Perdona, bonita… ¿natural o de bote?». Trastornada por la supuesta infidelidad, llevé a un joven al cuarto trastero y prácticamente lo violé. Solo al dejar atrás escobas y cubos, me di cuenta. Era rubio como la cerveza.

Incluido en la antología Afrodita y Eros III.

lunes, 25 de abril de 2016

PELUSILLAS EN LA FERIA DE ALICANTE




Si me preguntaran qué siente uno al firmar en su ciudad de origen, diría que la sensación de estar en batín y zapatillas. Quizá por eso, no hay fotos con la gente que se llevó un ejemplar de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO. Esther y yo lo olvidamos por completo.

Fuimos a la Feria dando un agradable paseo, sin parar de hablar como cosacos —hacía mucho que no quedaba con mi escurridiza amiga—, hasta que nos detuvimos frente a la caseta de La Casa del Libro. Eran las siete menos diez. La firma comenzaba a las siete y siempre me ha gustado la puntualidad.

Mireia, la librera, nos trató con gran amabilidad. No hacía ni cinco minutos que habíamos llegado cuando apareció una amiga de los tiempos en que publiqué mi primer libro. La acompañaba una pintora. Estuvimos un rato charlando de sus inquietudes artísticas y me apuntó que pelusilla se dice «bourette» en francés. La tarde, amenizada con una conversación a tres bandas, pasó casi sin darme cuenta. Alguien de la organización me dio una botella de agua, detalle muy de agradecer. De pronto, reconocí a un antiguo compañero de facultad. Me preguntó qué hacía allí y le conté, intentando ser natural, que estaba como autor. Hablamos de los viejos tiempos. No se llevó ningún libro ni falta que hacía. Aún debe andar tan alucinado como yo.

Por supuesto, Esther Planelles también recibió la visita de amigos. Una mujer que conoció paseando el perro dijo que —aunque solo fuera cinco minutos— mucha gente desearía estar donde nosotros estábamos en aquel momento. Quizá tuviera razón. En cualquier caso, un aviso para todos los aspirantes a escritor: las casetas no tienen sillas.

Un montón de libros me tentaron aquella tarde, como la biografía de Pablo Carbonell o la colección de microrrelatos de Dani Rovira. De otros no sé qué pensar. Abrí un libro de versos y leí: «Deja que la poesía te folle».

Como ves, amigo lector, hay para todos los gustos. No olvides que, mientras dure la Feria, PELUSILLAS EN EL OMBLIGO tendrá un 10% de descuento solo en la caseta de La Casa del Libro.


domingo, 17 de abril de 2016

FERIA DEL LIBRO DE ALICANTE



















El semáforo se pone en verde. Cruzo la avenida Federico Soto de Alicante. Una mujer le pregunta a su marido: «¿Qué es todo este tinglado de casetas? Ah, claro, debe ser lo de las Hogueras». Entonces el marido aclara con mucha autoridad: «No, es eso del Libro».
            
Bueno, pues en Eso del Libro estaré junto a Esther Planelles. Allí podréis llevaros firmado vuestro ejemplar de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO. Cuentitos para saborear despacio, como el chocolate.


domingo, 10 de abril de 2016

EL TERROR
























Disfrutar pasando miedo es un sentimiento parecido a mezclar el dulce con el salado, a estar enamorado de dos chicas a la vez, a llorar de alegría ante una noticia muy esperada. Algo tan humano que no entiendo por qué aún escandaliza a ciertos individuos e incluso hiere sensibilidades. Menos mal que el mestizaje abunda en la actualidad.

No hay mayor mestizaje que el de una antología de cuentos de terror como Kalpa 2015 (éride ediciones), donde diez escritores observan el abismo de la existencia con su peculiar mirada. Una visión deliciosamente macabra.

Encontraréis en este volumen relatos ambientados en una Edad Media idealizada, como «La danza de los caídos» —que recuerda inevitablemente a la mítica serie V—, «El saqueador de tumbas» y «Fúnebres designios», el más fantástico de los tres. No os perdáis las historias futuristas «Fallo en el sistema» y «El jugador y el borracho». Los amantes de los zombis se deleitarán con «El perfume de la mala muerte» y «Un bocado al infierno». Si eres de los realistas a la hora de pasar miedo, «La bola» te producirá escalofríos.

Una de las características de estos cuentos es que la mayoría carece de un remate apoteósico. Hace años, me parecía fundamental. Ahora no lo valoro tanto. No hace falta añadir nada a la terrible historia de Juan en «El perfume de la mala muerte». Las segundas oportunidades en las relaciones, sobre todo si la que vuelve sigue muerta, suelen estar condenadas al fracaso.

Tendréis que perdonarme que prosiga con el subgénero zombi de la mano de Liliana Galvanny. La originalidad de «Un bocado al infierno» reside en humanizar al monstruo que el cine despojó de sentimientos y recuerdos, salvo la rara avis Memorias de un zombi adolescente (Jonathan Levine, 2013).

He omitido deliberadamente ciertos títulos que, a mi juicio, no han sido trabajados con la seriedad debida. 
Torpezas como «le hicimos saber nuestro deseo de su ingestión» o «preocupada por si en un descuido la rallábamos (la mesa)» deslucen el conjunto, el género y la editorial que publica.

He sido feliz como un crío que se tapa los ojos a medias en la penumbra de un cine. Como David San José, echaría los dados para huir a algún paraje crepuscular. Solo me resta desearos felices pesadillas.


domingo, 3 de abril de 2016

LA PALMA




















En el día de la palma, el gitano se quedó pensativo: «Qué desaboríos son estos payos para aplaudir».


jueves, 17 de marzo de 2016

DOS ESCRITORES Y UN DESATINO


















Clara, mi hija de siete años, me ha sugerido que la segunda parte de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO podría titularla LEGAÑAS EN LOS OJOS. No es mala idea, y ya puestos cerremos la trilogía con MOCOS EN LA NARIZ.
            
Hay escritores, como Hipólito G. Navarro, que son capaces de inventar un relato formado solo por títulos. Siguiendo su mal ejemplo, se me ha ocurrido un nombre para la modesta gira de presentación de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO: «Dos escritores y un desatino». Creo que los amantes del Séptimo Arte apreciarán el guiño a aquella vieja película protagonizada por Paul Newman y Robert Redford.
            
Muchos pensarán que esto no es serio. Puede incluso que las asociaciones culturales o los programas de televisión, incapaces de entender que la literatura también tiene su guasa, decidan llamar a otros. Acudirán, como siempre, a escritores con una larga lista de premios. Militares condecorados de las letras.
            
La gira «Dos escritores y un desatino» se toma un descanso para reponer fuerzas, pero después de Semana Santa aún queda la Feria del Libro de Alicante y alguna presentación más.
            
Las librerías donde podéis comprar la obra, de momento, son casi las mismas que las de Laura Gallego. En Alicante: Pynchon & Co, Ali i Truc, 80 Mundos, Libros 28 y La Casa del Libro. En el resto de España: Enclave de Libros, Taiga y Hojablanca. Hasta pronto, amigos.


martes, 8 de marzo de 2016

DÍA DE LA MADRE



El anuncio de periódico lo presentaba como un regalo original para el día de la madre. Sin embargo, yo sabía que «Clítoris, la conquista del placer» no era el libro apropiado para alguien de su edad. Me recorrió un escalofrío cuando pensé en las consecuencias de esa biblia reveladora, aunque razoné que probablemente terminaría en el cubo de la basura. Al menos, sería divertido ver su cara de disgusto. El médico le recomendó reposo. La crisis nerviosa que había sufrido la pobre mujer martilleaba en mi conciencia. El año que viene, decidí, un libro de cocina. De ese modo, cuando lo regale sin desenvolver a alguna de sus amigas no le dará las gracias por enseñarla a alcanzar un orgasmo.

Incluido en la antología V Certamen de Microrrelatos Libres Memorial Isabel Muñoz.

sábado, 27 de febrero de 2016

EL SEÑOR (10)















Por supuesto, no estamos de viaje en Marruecos. Hemos alquilado un piso en otra ciudad mientras aclaramos las ideas. Pedro no me agobia con demasiadas llamadas, pero sé que lo está pasando mal. Por un lado, vela por un Paco cada vez más inquieto y desorientado. Por otro, acude al trabajo con toda la normalidad que las circunstancias permiten.

Nuria, en cambio, ha pasado de ser la típica ama de casa que pide permiso para echar un polvo a convertirse en una devoradora de hombres sin complejos. Utiliza la invisibilidad para salir de casa de sus amantes en los momentos más inoportunos. Nunca la han pillado hasta ahora.

Ya no he vuelto a meter mano en política, pues desde que hay una presidenta del gobierno la corrupción no ha aumentado pero tampoco ha sido eliminada por completo. En cambio, he meditado largamente cuál debe ser mi siguiente paso.

Esta tarde, he visitado al mayordomo del señor. Nunca pensé que volvería a poner los pies en esa casa. Contra todo pronóstico, se ha mostrado de lo más amable. Incluso se ha disculpado por haberme despedido. Mientras tomábamos el té en una salita, un carrillón me ha sobresaltado al dar las cinco en punto.

No me he atrevido a contarle lo que pasa.

Él ha lamentado tener tanto tiempo libre. No deja de ser curioso. Según el testamento del señor, seguirá cobrando sus honorarios mientras viva con la única condición de mantener el hogar habitable.

Antes de que el crepúsculo ahogara el último rayo de sol, el mayordomo ha hecho una pregunta reveladora:

—¿No tienes a veces la sensación de que, aunque lo puedes todo, no puedes hacer nada?

Me he vuelto hacia él y, por primera vez, lo he mirado a los ojos.

miércoles, 17 de febrero de 2016

PELUSILLAS EN WASLALA



Siempre he sospechado que la gente sin vicios, en el fondo, no es humana. Pues bien, yo soy adicto al té. Este pequeño placer viene asociado a otro que tiene más años, el de la lectura. No puedo leer sin una taza de té en las manos.

Por eso, cuando surgió la idea de presentar PELUSILLAS EN EL OMBLIGO en una tetería me pareció lo más natural del mundo. No una cualquiera. Waslala, cuyo nombre evoca la ensoñación misma. Allí suelo ir solo o con amigos mientras suena de fondo una música nunca demasiado alta. Allí he discutido con mi mujer muchas veces si un relato valía la pena o no. Allí, incluso, he tomado mojitos hasta no saber cómo me llamaba.

Bajé una tarde de viernes a entrevistarme con sus actuales dueños y, desde el principio, hubo una química especial. Iván y Nuria están realmente interesados en la cultura, no la utilizan para cobrar un plus. Además, son abiertos y simpáticos. Te dejas encandilar por sus ganas.




Fijamos una fecha. Luego me puse en contacto con mi compañera de libro y con la editorial, que se encargó del cartel publicitario.

La víspera de la presentación, recibí un mensaje de Esther diciendo que tenía la gripe. Muchos alumnos también se pusieron enfermos esa semana, de modo que no me puedo quejar.

La noche del jueves, camino de Waslala, iba sudando como si estuviera en la selva Amazónica. Una lluvia delgada empezó a caer. Sólo faltaba la nube de mosquitos para completar el ambiente tropical. Por eso, sentí un alivio inmenso cuando me quité el chaquetón dentro de la tetería. Eché un vistazo. Había venido a verme el número de personas perfecto para que aquel rincón no perdiera el encanto.




Eva, profesora de un curso de escritura creativa en Waslala, tuvo el detalle de decir unas palabras previas. Aproveché para hidratarme. Hay escritores que aseguran que hablar en público es una tortura. A mí no me entusiasma, pero considero fundamental dar a conocer tu trabajo. Forma parte, se quiera o no, del oficio.

Mientras hablaba, se creó un ambiente agradable. Debía girar la cabeza una y otra vez para no descuidar a la derecha ni a la izquierda del auditorio. Se me antojó que era un político intentando formar gobierno.

Como Esther andaba con voz de aparecida, le dediqué el primer microrrelato. Luego se arrancaron a leer algunos de los presentes. Calaron hondo los textos más chistosos con fondo trágico. Los españoles nos reímos hasta de nuestra sombra.

Dicen que transmito pasión y humildad. No sé si será cierto, pero desde que dejé de considerarme un genio he empezado a pasármelo en grande.



martes, 9 de febrero de 2016

PRESENTACIÓN EN WASLALA



















Durante esta semana se celebra el sobrevalorado San Valentín, pero yo quiero reivindicar el valor de la amistad. Esa amistad que hace que dos personas muy diferentes escriban un libro juntas. Tenéis una cita con PELUSILLAS EN EL OMBLIGO en la tetería Waslala. Los enamorados también podéis venir.









viernes, 5 de febrero de 2016

REALISMO MÁGICO

















Para explicar el Realismo Mágico a un alumno, levité por el aula como si tal cosa. Lo entendió a la primera. Cuando el chaval desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra, me quedé estupefacto. Aún le busco una jodida explicación.


Más historietas en la página de Academia Nova.

viernes, 29 de enero de 2016

PELUSILLAS EN EL INFORMACIÓN



















En la primavera de 2015, Noelia Planelles nos hizo una foto delante de la Casa del Tango de Alicante. Su puerta está siempre cerrada a cal y canto. Protege una casa museo de la mirada de curiosos y público en general. Me pregunto si no debería ser al revés. El mundo de la literatura es algo parecido. Parece mentira que todo el engranaje que rodea a un libro, desde editoriales hasta librerías, esté tan sumamente anquilosado y lleno de herrumbres. Parece mentira que sea tan difícil publicar y tan arrastrado escribir. Por eso, recibir un regalo en forma de RESEÑA hace tanta ilusión. Gracias, Pepe.

lunes, 25 de enero de 2016

COMA DE MÁS

















Una amiga publicaba el otro día en facebook un aforismo de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO que le había encantado, y hubo un detalle que me llamó la atención. En el texto, aparece una coma que no está en la versión original ni en las galeradas. Por tanto, he informado a la editorial de la errata en el libro. Según la RAE, no es correcto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración.


“El libro, el perro, el amigo, me salvaron de morir de soledad. Nunca les pregunté de dónde eran.”

miércoles, 13 de enero de 2016

PELUSILLAS EN VILLAVIEJA



El pasado 18 de diciembre fue la presentación oficial de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO en Villavieja 6.

Aquel viernes por la tarde, salí de casa con tiempo de sobra. Me apetecía pasear un rato y la costumbre, supongo, me llevó a la biblioteca Azorín a través del paseo marítimo del Postiguet. Una vez en el edificio, estuve tentado de sacar algún libro.

Cuando llegué a Villavieja, Esther Planelles ya estaba allí. Charlaba con una amiga mía en la barra. El local es una mezcla muy apropiada entre La Casa de la Pradera y La Matanza de Texas.

Salí un instante a comprobar que alguien había escrito mal la hora en una pizarra y entonces apareció un taxi. Era Lidia López, la editora. Me pidió que sostuviera un bolso o algo así. Yo besaba al aire. Su acompañante, también editor, sacó varias bolsas de libros del maletero. Fuera de bromas, quiero agradecerles el esfuerzo de venir a la presentación. No todas las editoriales lo hacen.





Tras los besos de rigor, nos dispusimos a esperar dentro con una cerveza en la mano. Bueno, Esther con un agua. Incluso firmamos ejemplares para Laura Frost y una amiga de Canarias.

Pronto se dejaron caer algunas personas. Se notaba que eran las fechas previas a la Navidad y a unas elecciones generales. Casi sin proponérmelo, estuve charlando con todo el mundo.

Después de la presentación había un concierto de flamenco. Uno de los músicos se acercó a preguntarme si íbamos a terminar a tiempo. Le pedí unas palmas para animar el acto literario, pero la fusión no se produjo.

Una amiga del voluntariado confundió a Esther Planelles con mi mujer. Fueron unos segundos terriblemente cómicos. Supongo que la escasa iluminación del local tuvo mucho que ver.




Intuyendo que no iríamos por propia voluntad, Lidia López nos arrastró hasta el escenario. Pasaban bastantes minutos de la hora prevista.

En menos que canta un gallo, la editora leyó las barbaridades que habíamos escrito como biografía —ya podía haber avisado—. Luego tomé yo la palabra. Creo que se animó el cotarro cuando leí las extrañas respuestas de algunas editoriales a la publicación del libro. Mi compañera habló en último lugar. Aclaró, como buena profesora, el significado de la expresión «guardarse las manos en el culo».

Para rematar una noche distinta, dejamos que el público leyera unos cuantos microrrelatos. Lidia López se las había ingeniado para esconderlos en unas simples bolas de máquina expendedora. Mi hija sirvió de mano inocente. Con su calculada lentitud, se lo hizo pasar un poco mal a la gente.

«Nos hemos divertido mucho», dijo Esther Planelles en su discurso. No es una frase hecha. En mi opinión, ha merecido la pena todo el esfuerzo solo por arrancarle una sonrisa al tiempo.


miércoles, 6 de enero de 2016

SOLIDARIDAD
























—Buenos días —dije con la mejor de mis sonrisas—, ¿podría colaborar con el Banco de Alimentos?
—Lo siento —respondió sin detenerse—, no quiero lotería de Navidad.


lunes, 21 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD PELUSILLERA



Abandona los convencionalismos —llámense colonia, calcetines o flores—, y regala algo original: un libro. No uno cualquiera. Regala la ironía y el desparpajo de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO. Ya a la venta en la librería Pynchon & Co de Alicante. Feliz Navidad pelusillera.


miércoles, 16 de diciembre de 2015

PRESENTACIÓN EN VILLAVIEJA




















Parecía que no iba a llegar nunca, pero ya está aquí la presentación oficial de PELUSILLAS EN EL OMBLIGO. Nunca me ha gustado hablar en público —por algo soy escritor—, pero me encanta conversar con la gente. Contradicciones de un lobo estepario. Si estás harto de comidas de empresa, deja plantado a tu jefe y ven a disfrutar con nosotros.



miércoles, 9 de diciembre de 2015

PELUSILLAS A CHIMO (2)

 


Hola Chimo,

Con mucha propiedad, los editores llaman cubierta a la portada de los libros. Me hace gracia el término porque la cubierta también es la banda que protege exteriormente la cámara de los neumáticos y sufre el roce con el suelo. ¿De dónde surge esta convivencia entre las ruedas y los libros? Ahora, cada vez que salgo en bicicleta me imagino que las portadas queman kilómetros.

Todo este rollo para enviarte la portada de Pelusillas en el ombligo. ¿Qué te parece el neumático? Me quedo con la pelusilla del centro, no por afán de protagonismo sino porque me recuerda a un lobo gris.

Me alegra que, aunque te haya tocado el peor curso de primaria, no pierdas el sentido del humor.

Un abrazo,
Jose

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